ROYAL LANGUAGES

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian xo Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

jueves, 23 de febrero de 2017

23 DE FEBRERO DE 1980: MI EXAMEN DE ADMISION







Un día como hoy, un sábado 23 de febrero de 1980, dí mi Examen de Admisión a la Pontificia Universidad Católica del Perú. Han pasado ya 37 años de ese muy especial momento, que marcó el inicio de una nueva etapa en mi vida y no quería dejar de evocarla en mi blog y recordar aquellos momentos anteriores y posteriores a aquel día.

Como ya le he señalado en reiteradas oportunidades en diversos posts, en 1979 concluí con mi etapa del colegio. Pero desde el mes de agosto, como ya era costumbre, comencé a prepararme en una academia pre-universitaria. Luego de ver diversas opciones -no habían muchas, como hay ahora-, me inclinaba por la Academia "La Sorbona", que estaba ubicada en la Av. Wilson, al frente de lo que hoy es el Centro Cívico. Y mi viejo fue para averiguar y matricularme y luego de obtener información, vio que al costado había otra academia "Programa 2000", y entró y conversó con los directivos de dicha academia y al final, se decidió por ella. Al comienzo, lo quería matar a mi viejo porque yo quería prepararme en "La Sorbona", pero después el tiempo daría la razón. La preparación fue amplia y buena, y como el mayor porcentaje de los que estudiaban iban a postular a San Marcos, enseñaban todos los cursos. Pero, yo iba a postular a la Universidad Católica, a Derecho, y de acuerdo al prospecto que me dieron el día que fui a inscribirme, el examen no iba a incluir materias vinculadas a ciencias -llámese física, química, biología, anatomía y materias similares. Como en todo examen de admisión, lo central era las materias de Razonamiento Matemático y Razonamiento Verbal, algo que en los colegios no enseñaban, y si uno no pasaba por una academia para aprender eso, era más que fijo que uno no ingresaría. Y también Letras -como Historia, Geografía y hasta preguntas de actualidad-, y un poco de Matemáticas, como Algebra, Geometría y Trigonometría. De esta manera, me preparé a conciencia, y cuando comenzó el año 1980, intensifiqué mi preparación. En las mañanas me encerraba en el escritorio de mi casa para repasar todo lo que pudiera, y en las tardes, eran mis clases en la academia "Programa 2000". Y en las noches, remataba con un repaso general. En Enero me tocó rendir dos simulacros de examen de admisión en la academia, y a Dios gracias, me fue bien, y me reconfortaba el saber que iba en la dirección correcta. Cuando comenzó febrero, entré en la cuenta regresiva. Y en mi salón de la academia, éramos solo cinco los que postularíamos a la Católica, ya que la casi totalidad postularía a San Marcos, dos meses después.

Desde que puse un pie en la Universidad Católica, siempre estuve seguro que ese era el lugar donde quería estudiar. Me gustaba lo amplio que era el campus universitario y el nivel que uno había escuchado que tenía. Dos semanas antes, mi viejo me contactó con un amigo suyo, que había sido profesor en la Católica, y me reuní con él y me dio varios tips y recomendaciones, que me sirvieron de mucho. En primer lugar, me recomendó que no llegara al sábado 23, con la angustia de estar repasando hasta el último momento. Me sugirió que el día anterior, el viernes 22, a una determinada hora, de preferencia al mediodía o a la 1 pm, terminara de estudiar y cerrara los libros y ya no volviera a abrir u hojear libro alguno, y que me relajara en la tarde y saliera a caminar o al cine, ya que cuando uno pretende meterse conceptos o conocimientos a la cabeza a último momento, jamás permanecen allí. En segundo lugar, me recomendó que si me topaba con una pregunta que no supiera, que no me detuviera en ella y que pasara a la siguiente pregunta, y que al final, volviera a revisarla y que si no la sabía, que la dejara sin contestar y no me arriesgara, ya que si uno se equivocaba, la respuesta negativa era punto en contra y no cero. Muchas veces, esos puntos en contra marcaban la diferencia entre ingresar y no ingresar. Y en tercer lugar, que fuera tranquilo y no me pusiera nervioso y que fuese preparado a encontrar dificultades previas cuya única intención era poner nerviosos a los postulantes y así comenzar con desventaja. Y con esas recomendaciones, me alisté para ese sábado 23 de febrero. Cuando llegó el viernes 22, exactamente a la 1:00 pm, puse punto final a mi preparación de casi siete meses para el objetivo final: ingresar a la Universidad Católica. En la tarde me puse a ver un poco de TV y en la noche, salí con mis viejos y mi hermano a comer un helado. Y me acosté temprano, sabiendo lo que vendría al día siguiente.

Sábado 23 de Febrero de 1980. Me levanté tranquilo y temprano y tomé desayuno con mis viejos, quienes tenían bastante expectativa. Y tras despedirme de ellos, me fui para la Católica, en Pueblo LIbre. Varios amigos de la promoción del colegio también se presentaban, tanto a Letras como a Ciencias, y eso nos permitió contactarnos ese fin de semana. Cuando llegué al lugar donde rendiría mi examen, en el Pabellón de Estudios Generales Letras, estaba bastante tranquilo. La hora fijada era a las 8:00 am, pero no comenzó a esa hora. Mi número de postulante era el 00633, y coincidencia o no, tenía que ver con el día de mi cumpleaños -el 3- y el año en que nací -el 63. Y desde el saque, ya habían postulantes que por la desesperación que comenzara el examen de una vez, ya empezaban a sentirse nerviosos. Recuerdo que los observaba con total tranquilidad y en mis adentros me decía a mí mismo: "Que se demoren todo lo que quieran", y así tener más rivales en desventaja para la competencia. A las 8:15 am, ingresamos al aula y nos sentamos y tras varios minutos de espera, nos entregaron los exámenes y tendríamos cerca de tres horas para desarrollarlo. A medida que iba leyendo y contestando, me iba dando cuenta que no lo estaba haciendo mal. Poco a poco, sin apurarme, fui avanzando en el examen. Pero llegó un momento en que me hizo dudar. Me topé con las preguntas de Geometría, y me dio en el pie que más cojeaba. Eran siete preguntas que no las sabía, y en esos momentos, por un lado, tenía en mi cabeza la recomendación del amigo de mi viejo, y por otro lado, el querer arriesgarse a conseguir uno o dos puntos más, que sirvieran en la nota final. Pero, no quise arriesgarme, y las pasé por alto, al inicio y luego en la revisión final. Esas siete preguntas de Geometría quedaron sin contestar, y a eso del mediodía, terminó el examen, y en mi interior sentía confianza que podía ingresar, pero por otro lado, me empezó a preocupar la posibilidad de quedarme afuera por esas siete preguntas no contestadas. Demás está decir que ese pensamiento me acompañó todo el día y hasta la noche, y no dormí tranquilo por eso. En la Universidad había escuchado que los resultados estarían en la noche o al día siguiente en la mañana. Preferí ir al día siguiente y que fuera lo que Dios quisiera.

Al día siguiente, domingo 24, me fui en la mañana y me encontré con varios amigos del colegio, pero al llegar a la universidad todavía no estaban los resultados, debido a algunos problemas con la computadora. La espera se hacía más larga y angustiosa. E informaron que estarían a partir de las 3 pm. Regresé a mi casa, almorcé con mi familia, y luego a las 2:30 pm regresé a la Universidad. Mis viejos -que parecía que ellos eran los que habían postulado por sus caras de angustia y expectativa- me dijeron que fuera tranquilo y que si la suerte no me acompañaba, que me quedara la satisfacción de haber dado todo mi esfuerzo y que con las mismas, me presentaría a dar examen de admisión a la San Martín. Y me dijeron que si ingresaba, seguro que me cortarían el pelo -era costumbre que a los "cachimbos", quienes eran los postulantes que ingresaban, les rapaban el pelo-, y cuando regresara se daría cuenta que había ingresado, y que si no, que me comprara un helado y llegara a la casa con mi helado y esa sería la señal. Me fui de nuevo a la universidad y me encontré de nuevo con mis amigos del colegio y cuando entramos al campus universitario, por la gente que salía, supimos que ya estaban los resultados y que estaban publicados en la Cafetería Central. Nunca sentí una caminata tan angustiosa. Cada paso que daba, el corazón me latía a mil por hora y me temblaban las piernas. Llegué a la Cafetería y en las lunas de la Cafetería estaban pegadas las hojas con los postulantes y los resultados. Recuerdo que en la esquina derecha, aparecía la palabrita "INGRESO" o "NO INGRESO". Cuando busqué mi número, en principio dí con mi hoja, y vi que en esa página, nadie había ingresado. Bueno, había hecho mi mayor esfuerzo, y era lo que Dios quería. Pero en eso, ví bien y no era la hoja, y me había equivocado. Volví a ubicar la hoja donde estaba mi número de postulante -00633- y ahora sí la ubiqué y ví que solo tres personas de esa hoja habían ingresado. Respiré hondo y me acerqué a ver, estiré mi dedo a la parte izquierda donde estaba mi nombre y avancé lentamente con el dedo índice derecho, de izquierda a derecha en la hoja, y al llegar a la esquina derecha, vi la palabra "INGRESO". Y siempre conservo el puntaje que obtuve: Razonamiento Matemático: 616.1; Razonamiento Verbal; 571.6; Total: 1185.7. Orden de Mérito: 370. Me quedé paralizado en ese momento, y nuevamente volví a pasar una y otra vez por mi nombre y efectivamente había logrado mi objetivo: ingresar a la Universidad Católica. Sinceramente me albergó una emoción indescriptible y mis amigos se acercaron -ya varios habían ingresado a Ciencias y también a Letras-, y me preguntaron y al ver el resultado, todos nos abrazamos con emoción. Y lo mejor estaba por venir. Luego de la euforia desatada, retorné a casa, y mis viejos esperaban impacientes mi regreso. Y cuando entré, al verme sin el pelo rapado y sin un helado en la mano, se quedaron desconcertados y lo único que les dije fue: "Ingresé" y eso desató una emoción tremenda en mis viejos. Mi madre se puso a llorar de la emoción y comenzó a llamar a toda la familia para darles la noticia y el viejo me abrazó con lágrimas en los ojos, al igual que mi hermano. Fue un momento maravilloso e indescriptible, que sucedió hace 37 años, y que sinceramente me parece como si hubiera sucedido ayer.


Lo que vino en los siguientes días, fue muy especial. Fui a agradecer a muchas de las personas que me apoyaron. Fui a la Academia y esa tarde fue muy grata, con los profesores alegrándose por el logro obtenido, al igual que los amigos de mi salón. Y ya para el mes de marzo, comenzaría el Primer Ciclo de Estudios Generales Letras, y sería el inicio de una nueva etapa en mi vida. 10 años maravillosos en los cuales, la Universidad fue mi segunda casa y en donde mi universo de amigos se amplió considerablemente, tanto en Estudios Generales, como ya en la Facultad de Derecho, hasta enero de 1990 cuando me gradué de Abogado. Pero todo ello, tuvo su origen un 23 de febrero de 1980, cuando rendí mi examen de admisión que significaría al abrir la puerta de un nuevo mundo para mí, y que hoy, 37 años después, lo sigo recordando maravillado.




16 comentarios:

  1. Tu memoria y archivo de documentos son simplemente incriebles Lucho. De ese día recuerdo, además que la academia Trener había llevado una barra que estab en la entreda de Bolivar. Gracias por el recuerdo.
    Un abrazo,

    Octavio Chávez

    ResponderEliminar
  2. Hola mi estimado Octavio. Muchas gracias por tu comentario y tus palabras.

    No quería que esta fecha pasara desapercibida tanto en mi blog como en el recuerdo de los que vivimos ese día, hace ya 30 años. Todos tenemos nuestra historia alrededor de esa fecha y vivimos con emoción el logro de un objetivo trazado varios meses atrás: ingresar a la PUC.

    Un fuerte abrazo, mi querido amigo.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  3. K increible. Me has hecho emocionar con todos los datos y tu excelente memoria, mi kerido Levis.
    Si, fue un dia inolvidable y los subsiguientes tb ! Teniamos un nuevo universo x descubrir ! Valio la pena !
    Gracias x reavivar los recuerdos !
    Un beso.

    Mariella Blades

    ResponderEliminar
  4. Yo me arrepiento de no haber insistido y haber ido a la Católica. Con los años estoy más y más seguro de ello.

    Los exámenes de ingreso creo que no sirven para nada. Mucha gente se prepara para dos o tres horas de preguntas que, a la larga, no demuestran absolutamente nada de la dedicación que uno le vaya a poner luego a su carrera. En mi caso, a la primera no ingresé y mi familia por poco me consideró un retrasado mental.

    A la segunda, cuando lo logré, dijeron "por fin", como si se tratara de dicho retrasado logrando un milagro inesperado. Recuerdo que mi puesto fue el 26 en la escuela de Ingeniería Electrónica y, el que ingresó primer puesto con honores y todo eso, fue recontrajalado aquel primer ciclo y poco después abandonó la carrera para dedicarse a otras cosas. Creo que las universidades, en vez de exámenes, deberían convocar a concursos de testamentos y también ver qué tan buenos los alumnos han sido en el colegio: ¿tuvieron buenas notas? ¿participaron en obras de bien social? ¿están conscientes de lo que van a lograr?

    Yo recuerdo que a mí me hicieron estudiar duro en el colegio haciéndome creer que mis notas me servirían para ingresar fácil a la Católica, o a la Richi, que fue a donde terminé. Por más de tener excelentes notas en la Inmaculada, ser puesto 6to de 211, no pude contra la mediocridad y la falta de apoyo que vi en la Richi. Aquel primer ciclo me jalaron duro también.

    Poco después me dí cuenta que todo era un negocio, y una reforma educativa en el País era necesaria a gran escala. La Richi me dió un título a base de mi esfuerzo y de nunca haber aflojado ante profesores corruptos, pero me costó demasiado. Ver cómo ahora hay gente que pagó por aprobar algunos cursos hace 15 años y ahora tienen puestos importantes en Telefónica o Nextel, me pone a pensar, parafraseando a Brian May, "Is this the world we created?"

    Algunos, como Lucho, logran sus objetivos, sobre todo en una universidad buena como la Católica. Pero imaginemos qué diferente sería el Perú, especialmente en el sector educativo, si colegios y universidades fueran más de la mano y no dos situaciones diametralmente distintas, a las cuales las une un examen de ingreso el cual depende mucho de lo que te enseñaron en una academia preuniversitaria.

    ResponderEliminar
  5. Hola mi querida Mariellita. Muchas gracias por tu comentario y tus palabras.

    Como bien dices, fue un inolvidable día y también todo lo que vino después y claro que valió la pena.

    Un beso grande y un abrazo gigante.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  6. Hola mi estimado Javier. Muchas gracias por tu comentario, siempre interesante.

    Es cierto, los exámenes de ingreso no pueden corroborar fehacientemente el nivel de estudios que uno tuvo en el colegio. En esa época, no había el inmenso abanico de alternativas y la universidad era la opción obligada para quien acababa el colegio. Y ya estando adentro, empiezas de cero, y ya todo depende de tí. Ya uno comienza a hacerse responsable y ya no tienes que acudir a papi o mami, solo para pagar la mensualidad.

    Concuerdo contigo en que los colegios y las universidades deberían ir de la mano y no tener que depender de una academia para poder ingresar.

    Un gran abrazo.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  7. Yo tambien participe en ese examen y soy de la prom 80 de EEGGLL, que emocionante tu historia , que fue tambien parte de la mia. Recuerdo que esa noche en la puerta de la av bolivar estaba cerrada y un grupete de postulantes irrumpimos subrepticiamente para ver los resultados antes de todos, entramos hasta la cafeterisa central y no hallamos nada, que horror y despues tuvimos que salir por no se donde y regresar a la puerta de la av bolivar que aun no estaba terminada como hoy. Luego lleve estudios en un Seminario Cristiano y me gradue para ser Pastor.

    ResponderEliminar
  8. Hola Ekke. Muchas gracias por tu comentario.

    Han pasado ya 30 años desde esa fecha memorable, y el recuerdo permanece en nuestras vidas. Ha sido grato saber de tu experiencia en ese día 23 de febrero de 1980.

    Recibe un abrazo de mi parte.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  9. HAY DATOS Y ANECDOTAS QUE SE NOS QUEDAN MARCADOS EN DETALLE, ME HA PASADO. QUE BUENO QUE EN TU CASO SEA EL DIA DEL INGRESO A LA CATOLICA ... PORQUE YO TAMBIEN SOY PROMO 79 DEL COLE Y POSTULE ESE DIA EN 1980 E INGRESE PARA LA CARRERA DE PSICOLOGIA (LUEGO ME CAMBIARIA A FILOSOFIA).
    DI CON TU BLOG PORQUE CURIOSEABA BUSCANDO DATOS DE MI INGRESO QUE NO RECUERDO, COMO POR EJEMPLO EN QUE PUESTO INGRESE...
    YO SOLAMENTE RECUERDO ALGUNAS ESCENAS DE LO VIVIDO AQUEL SABADO 23 DE FEBRERO: AL INGRESAR AL LOCAL DE LA CATOLICA, NO ME DI CUENTA EN QUE MOMENTO PASE DE LA CALLE AL LOCAL, PORQUE TODO ERA CAMPO ABIERTO. RECUERDO HABERME SENTADO EN ESOS SALONES AMPLIOS CUESTA ARRIBA, EN UNA CARPETA DE LA PARTE SUPERIOR. RECUERDO QUE ESTABA TRANQUILO PORQUE SI BIEN MI IDEAL ERA ESTAR EN LA PUCP, TENIA LAS ALTERNATIVAS DE LA SAN MARTIN Y LA VILLARREAL, Y LA CATOLICA ERA UN RETO ECONOMICO FUERTE PARA MI FAMILIA.
    NO RECUERDO QUE DIA FUI A VER LOS RESULTADOS, QUIZAS FUE EL LUNES. ESO SI, FUI SOLO, Y NO ENCONTRE AMISTADES DE LA ACADEMIA (ALFRED NOBEL QUE ESTABA EN JR WASHINGTON)NI ESE DIA NI NUNCA MAS ... POR ESO NADIE ME CORTO EL CABELLO JAJAJAJAJA SUERTE LA MIA, PORQUE AMABA MI MELENA ROCKERA.
    YO TAMBIEN PASE COMO 15 VECES EL DEDO POR MI NOMBRE Y EL CLASICO "INGRESO", NO ME LA CREIA, HABIA GENTE ALLI VIENDO LOS RESULTADOS QUE TU ME HAS HECHO RECORDAR ESTABAN EN LA CAFETERIA, YA NO RECORDABA ESE DATO. LO TOME TRANQUILO Y EN SILENCIO, POR DENTRO ME PREGUNTABA "WOW !! Y AHORA ??" . FINALMENTE, RECUERDO QUE EN CASA ME RECIBIO MI TIA Y SE PUSO A LLORAR DE EMOCION AL ENTERARSE DE MI INGRESO. CURIOSAMENTE, ELLA ACABA DE FALLECER HACE UNOS MESES. DEJE LA UNIVERSIDAD EN EL 92 Y TODO LO QUE APRENDI ALLI ME HA SERVIDO MUCHISIMO EN LA VIDA ... ADEMAS DE DOS ENAMORADAS QUE CONSEGUI ALLI, SUPER SIMPATICAS Y BUENAS PERSONAS. GRACIAS POR LOS RECUERDOS ... !!
    JOHNNY ALVA COTRINA.

    ResponderEliminar
  10. Hola Johnny. Muchas gracias por tu comentario. Y bienvenido al blog!

    Gracias por compartir tu experiencia de ese inolvidable día y esa memorable experiencia que marcó el inicio de nuestra vida universitaria. Y que de hecho, también marcaría la base de lo que somos hoy.

    32 años después, esa experiencia sigue en el recuerdo.

    Un abrazo.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  11. Espero llegar a ese momento, esta vez con mi hija mayor. No me atrevo a imaginar como me pondré de la emoción.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  12. Hola Lucho: Postulé al año sgte. + o - x la misma fecha. No estuve en academia xq el último año me jalaron en matemáticas y con la justa me inscribí en "rezagados" para el examen. Me acuerdo q los de la Trener y S.Ignacio se jactaban de tener la gran mayoría de ingresantes. Estudié hasta el último -madrugada del mismo día- y dormí pocas horas. Me tocó x las aulas del pabellón antiguo -creo de Física- cerca a la Central. Me acuerdo q x esos días había estado escuchando Led Z. y todo el bendito examen lo pasé al ritmo de "living loving made" en mi cabeza...:-)
    Letras eran mi fuerte pero me pulí más en razonamiento matemático sabiendo q era mi debilidad y de la mayoría de postulantes también!
    Salí relativamente tranquilo pues respondí todo lo q sabía de verbal y más de lo q esperaba de matemático. En la tarde me pasó factura la tensión y madrugadas de varios días así q pensaba descansar hasta el día sgte. pero es el caso q llegó mi primo con un Lp americano q le habían prestado. Se trataba del "Get yer ya-ya's out" de los Stones en vivo 1969 (1970). Así q a ponerlo a todo volumen en la Imperial y disfrutar de inmejorables versiones en vivo como "Sympathy for the devil" y otras. De hecho, es considerado como uno de los mejores discos de rock en vivo! A pesar del cansancio creo q sirvió para disipar la ansiedad hasta la mañana siguiente. Me llevó mi viejo no tan temprano y ya estaban los resultados. No recuerdo bien el Nº en q ingresé pero sí q era en la mitad superior xq me encontré con un buen amigo q también ingresó a Ciencias en un Nº más atrás q el mío. Eso me sorprendió -y me sobró- porque él siempre había sido de los primeros en el colegio y nunca lo había superado salvo en algún curso en particular. La respuesta la tendría tiempo después: Le detectaron un tumor cerebral y falleció antes de España '82.
    Lo q sobrevino después -como Mate I- puede ser motivo para otra conversa.
    Un abrazo,
    Coco

    ResponderEliminar
  13. Hola Oscar. Muchas gracias por tu comentario y por tus palabras.

    Fue un día inolvidable y estoy segura que te tocará vivir un momento similar cuando a tu hija le toque ingresar.

    Un abrazo.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  14. Hola mi estimado Coco. Muchas gracias por tu comentario.

    Gracias por compartir tu historia alrededor de tu ingreso a la PUC al año siguiente. Fueron días muy especiales.

    Un fuerte abrazo.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  15. Hola Lucho., que lindo y emotivo post, recordando un gran momento en tu vida. Un gran abrazo y gracias por compartirlo. =)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Giselita. Muchas gracias por tu comentario.

      En efecto, se trata de un gran momento en mi vida, y quise recordarlo aquí en el blog.

      Un abrazo muy grande.

      LUCHO

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

AddThis