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miércoles, 7 de agosto de 2024

DALE U: EL CENTENARIO







Hoy miércoles 7 de agosto, se cumplen 100 años de la fundación del club UNIVERSITARIO DE DEPORTES, conocido popularmente como Universitario o para sus hinchas, simplemente como la U, el equipo de mis amores. EL CENTENARIO, UN SIGLO, 100 AÑOS DE HISTORIA CREMA. Hace trece años le dediqué este post y hoy he querido actualizarlo y publicarlo con fecha de hoy. Ya en un post anterior conté cómo me hice hincha de la U, y cómo vibré con el Subcampeonato en la Copa Libertadores de 1972. Pero no puedo dejar de mencionar lo mucho que recuerdo cuando la U cumplió 50 años de vida institucional en 1974 y se coronó dicho acontecimiento con un título nacional brillante. El que escribe estaba en la etapa de la infancia y tenía 11 años y me acuerdo que pensaba y trataba de imaginar cómo sería llegar a los 100 años. Cuán lejano se veía y en qué circunstancia de la vida llegaría, si la providencia me permitían llegar a esa trascendental fecha crema. Y aquí estamos, con 61 años a cuestas y orgulloso de ser hincha crema.

Haciendo un poco de historia, se fundó el 7 de agosto de 1924 por un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con el nombre de Federación Universitaria, como una asociación de los equipos representativos de las Facultades de la Universidad de San Marcos y las Escuelas Especiales de Ingeniería, Agronomía y Normal Central. Tras participar entre 1924 y 1927 en diferentes torneos interuniversitarios y cotejos amistosos, fue invitada a participar en el Campeonato de Selección y Competencia (Torneo de Primera División) de 1928. Pero años después, internamente surgieron discrepancias con las autoridades de la San Marcos y finalmente prohibieron la utilización del nombre de “Federación Universitaria de Fútbol”, lo cual finalmente dio lugar a que en 1931, cambiaran su nombre por Club Universitario de Deportes, desligándose de la universidad.

En cuanto al origen del color crema de su camiseta, es bueno indicar que el uniforme original de Universitario de Deportes era blanco con una gran U roja en el pecho. Sin embargo, poco antes del debut oficial, de acuerdo a Luciano Rico Molina, ocurrió que la U debía presentarse a disputar un encuentro, pero no contaba con su juego de uniformes porque lo había mandado a la lavandería, que aún no tenía la indumentaria lista. Los dirigentes presionaron a la lavandería para que les dé los uniformes lo más pronto posible. Pero lo que ocurrió fue que en la lavandería se olvidaron de despegar las insignias y al lavar los uniformes las insignias rojas se fueron destiñendo y terminaron dejando los uniformes con una coloración crema. Como el primer encuentro era muy pronto, optaron por utilizar ese uniforme y como el resultado fue bueno, quedó el color crema para siempre.

Hasta la fecha la U es el equipo que ha obtenido más campeonatos en el Perú, con 27 títulos nacionales y a nivel internacional, su máximo logro es el subcampeonato de la Copa Libertadores de América en el año de 1972. A lo largo de sus 100 años de historia, muchos destacados futbolistas pasaron por las filas del club, como José Luis Carranza, quien con 524 encuentros es el futbolista que más veces lució la camiseta crema, siendo también el que ha obtenido más campeonatos (8 en total). A su vez, Lolo Fernández con 156 goles, es el máximo goleador en la historia del club, y el máximo ídolo de la U, mientras que Oswaldo ”Cachito” Ramírez con 15 goles es el máximo goleador histórico del club en la Copa Libertadores. Entre los extranjeros que llegaron al club, sobresale el brasileño Eduardo Esidio quien posee el récord de más goles marcados por un solo futbolista en una temporada de la Primera División del Perú, anotando 37 goles y segundo máximo goleador a nivel mundial en el año 2000. Además, también no podemos dejar de mencionar a jugadores de la talla de Toto Terry, Héctor Chumpitaz, Luis Cruzado, Juan José Muñante, Percy Rojas, Roberto Challe, Rubén Techera, Humberto Horacio Ballesteros, Juan Carlos Oblitas, Germán Leguía, José Guillermo Del Solar, Juan Reinoso y últimamente, Oscar Ibañez, Juan Vargas, Nolberto Solano, Miguel Trauco y Aldo Corzo.





Como hincha he tenido momentos felices en los que he vibrado con mucha emoción, y también desilusiones y frustraciones que dolieron en su momento. No llegué a ver ese momento porque tenía cuatro años de edad, pero en 1967, lograron un resultado heroico al vencer en 48 horas en la misma Argentina a River y Racing, aunque en el partido definitorio, cayeron ante Racing. Pero quiero detenerme en un año en que se conjugaron en una misma campaña, alegrías inmensas y tristezas y decepciones grandes. Me estoy refiriendo a la campaña de la U en la Copa Libertadores en 1975.

 
Un año antes, en 1974, la U había obtenido un campeonato nacional brillante y tenía un cuadro respetable y competitivo. En la primera fase de la Copa Libertadores le tocó enfrentar a Unión Huaral, y a los equipos uruguayos Peñarol y Wanderers. Tras ser goleado Unión Huaral en sus dos partidos en Montevideo, la U se convirtió en la única esperanza peruana. Y en marzo de 1975, lograron un resultado histórico, y en el propio Estadio Centenario de Montevideo, derrotó 2-0 a Wanderers y 1-0 a Peñarol, con golazo de Cachito Ramírez, tras excepcional pase de Chumpitaz. Aquel 21 de marzo de 1975 -cumpleaños de mi madre, quien era aliancista pero gritó el gol de Cachito como si hubiera sido de Alianza- quedará siempre en el recuerdo de los hinchas cremas por la garra y pundonor mostrados esa noche en canchas uruguayas. Y además con la cuota de dramatismo en ese encuentro, cuando el arquero “Papelito” Cáceres le tapó un penal a Morena en el último minuto. Aún recuerdo ese momento, en el cual la emoción me embargó de tal manera que no me salía la voz. Y lo mejor vino en los partidos en Lima. Tras vencer 2-0 al Wanderes, el último partido fue ante Peñarol y la U con triunfo clasificaba, ya que el empate no le servía. En un partido áspero y luchado, la U se puso en ventaja con gol de Cuéllar, pero poco después, Peñarol daría vuelta al encuentro 2-1 y con eso, clasificaba a semifinales. Pero con esa garra crema que caracteriza a la U, no se dieron por vencidos, y al poco rato, igualaría el marcador 2-2 con gol de J.J. Oré –el famoso técnico de los “Jotitas”. Eso motivó más al equipo que se fue con todo, y faltando menos de 10 minutos, en un remate de bolea, el uruguayo Rubén Techera metió un cañonazo que mandó el balón adentro y el estadio estalló. La U había dado vuelta al encuentro por 3-2 y así acabó el partido, clasificando a semifinales y haciendo historia, porque era la primera vez que un club uruguayo era eliminado en primera fase en la Copa Libertadores. La U lo había logrado. Ese triunfo lo puso como favorito a obtener la Copa y en semifinales, les tocó LDU -Liga Deportiva Universitaria- de Ecuador, y Unión Española de Chile. En el papel, la U era el favorito y en el otro grupo, se encontraban Independiente, Rosario Central y Cruzeiro. La posibilidad que se repitiera la final de la Libertadores de 1972 era grande, y para la U tendría un carácter de revancha. Pero lamentablemente la U no pudo mantener el mismo nivel mostrado en la primera fase. En Quito empató 0-0 y en Chile cayeron ante Unión Española por 1-2 -tras ir ganando 1-0 hasta el minuto 39 del segundo tiempo-, y en Lima derrotó al LDU por 2-1. El último partido sería ante Unión Española en Lima, a la U le bastaba un triunfo para pasar a la final. La expectativa era enorme y la ilusión también. Sobretodo, cuando el otro finalista ya era Independiente de Argentina. A nivel personal, ya me había preparado para disfrutar ese nuevo pase a la final y había decidido ir la final en el partido que se jugase en Lima ante Independiente, sí o sí. Para mí, eso era ya un hecho, porque no me imaginaba que la U no ganaría esa noche al Unión Española y que quedase fuera de la final. Cuando arrancó el partido, la U estuvo mejor en la cancha en el primer tiempo, y poco antes del final, con gol de Palomino, la U se puso en ventaja 1-0. Era el boleto a la final. Faltaban 45 minutos para ese sueño, pero lo que vino destrozó todo tipo de ilusión. La U entró confiada, aguantando el resultado en vez de buscar el segundo gol, y Unión Española comenzó a crecer y atacar el arco crema. Llegaban cada vez más con peligro hasta que llegó lo que los hinchas ya estaban temiendo. Spedaletti anotaba el empate chileno a los 35 minutos y dejó helada a la hinchada. Y ese gol afectó el equipo porque no atinaba a nada, y es más, Unión Española estuvo más cerca del segundo gol. Y cuando sonó el pitazo final, se hacían trizas las ilusiones del hincha de ver a su equipo en la final. Aún recuerdo cuando terminó el encuentro, me quedé inmóvil frente al televisor, incrédulo y dolido: la U no había logrado pasar a la final. Quería llorar de rabia e impotencia. Fue mi primera gran frustración futbolística y mi primer dolor como hincha crema. Mucho se comentó que el equipo llegó partido a las semifinales y que terminando la Copa ya todos los mejores jugadores estaban vendidos a clubes extranjeros, lo cual efectivamente sucedió. Pero esa campaña mostró a la U, en la gloria en la primera fase y en la frustración total en semifinales.


 
(Fotos: Arkiv Perú)



Esa sería la última gran actuación en la Copa Libertadores, y más adelante, se obtendrían buenos resultados -algunos históricos-, como el triunfo ante Palmeiras en 1979 en el mismo Brasil por 2-1, el triunfo 1-0 ante Boca en 1988 o el triunfo ante Peñarol por 2-1 en Montevideo en 1996. También se recuerda ese encuentro ante Colo Colo en 1990 en Chile cuando cayeron 0-1, pero con un gol anulado injustamente a "Balán" Gonzales, en el año en que Colo Colo fue campeón, o el triunfo ante el DIM de Medellín por 2-1 en Lima con dos goles de Nunes, el empate 1-1 en Argentina ante Racing en el 2003 cuando Racing celebraba su 100 años y la U era la "piñata" de la fiesta; o el triunfo 1-0 ante San Lorenzo en Lima en el 2009, o cuando en el 2010, pasaron a Cuartos de Final y fueron eliminados por Sao Paulo por penales.




A nivel local, recuerdo que el primer campeonato que disfruté fue el de 1971, pero con mayor nitidez me acuerdo de ese brillante campeonato de 1974, donde incluso establecieron un récord al tener la mayor cantidad de encuentros invicto, con 36 partidos, desde el 27 de mayo de 1974 hasta el 27 de febrero de 1975. También está el apabullante campeonato de 1985 en donde arrasaron a todo aquel que se le cruzaba -y en un clásico en el que tras ir perdiendo 0-2 en el primer tiempo, voltearon 3-2 en el segundo tiempo-, con un gran equipo del cual se esperaba mucho en la Copa Libertadores del 86, más aún cuando los rivales eran los bolivianos, pero la decepción fue más grande al ser eliminados por el Bolívar e incluso perder 0-4 sus dos partidos en La Paz. También es digno de recordar el bicampeonato 1992-1993, con Sergio Markarian en la dirección técnica y con jugadores como Nunez, Martínez, SIlva y Baroni. Y años después, el glorioso tricampeonato en 1998, 1999 y 2000, en donde en el año 1999 la U se dio el lujo de dar la vuelta olímpica en Matute, estadio de su tradicional rival Alianza Lima. Posteriormente, lo más destacado han sido los Torneos Aperturas del 2002 con Angel Cappa como técnico y en el 2008 con Gareca como técnico, así como el Título Nacional en el 2009 bajo la dirección técnica de Juan Reinoso y en el 2013 con Angel Comizzo como entrenador. Y por supuesto, el campeonato logrado en el 2023 ante el clásico rival de siempre y nuevamente en Matute, pese al vergonzoso hecho de apagar las luces apenas culminó el encuentro, para frustrar la celebración crema, cosa que no lograron, porque igual el equipo crema dio la vuelta olímpica.



Como hincha he ido al estadio cuando era adolescente. Comencé yendo con mi querido viejo cuando tenía 6 años a un partido de la U contra el KDT, que ganó la U por 3-0, y luego ya en secundaria, recuerdo que iba con mi gran amigo del alma, hincha crema también, Beto Hernández a ver a la U. De los varios partidos que fuimos hay dos que recuerdo: uno ante Municipal en 1979 que Muni entró con todo y dispuestos a barrernos, pero poco a poco la U se fue asentando y faltando cinco minutos para que acabara el partido, el "Chato" Párraga metió un patadón que fue adentro y la U ganó 1-0. Y también recuerdo un U-Melgar que empezó ganando Melgar 1-0 y luego la U le volteó 4-1. Con mi viejo y mi hermano Alex, también recuerdo que fuimos a ver varios partidos entre la U y Cristal, ya que mi hermano es hincha de Cristal y mi viejo y yo éramos de la U. Los tres partidos que vimos los ganó Cristal y nunca tuve suerte de ver ganar a la U ante Cristal en el estadio. Y en cuanto a Clásicos ante Alianza Lima, fui en dos oportunidades y también en ambas la U perdió. La primera vez me acuerdo que fuimos toda mi familia, mis padres, mi hermano y yo, en épocas en que se podía hacer eso con tranquilidad. Y el otro partido fue en 1978 y la U perdió 1-2, pero de este partido siempre recuerdo algo anecdótico. Fui al estadio con dos grandes amigos del colegio, los hermanos Marco y Miki JIménez, ambos aliancistas a morir, y fuimos a Popular Sur, donde estaban los hinchas de Alianza. Alianza comenzó ganando 2-0 y veía como los hinchas gritaban y celebraban, con toda justicia, porque Alianza era más que la U en la cancha. Y en eso en un rebote, la U descuenta en el marcador y pone el 1-2. En ese instante, el que escribe gritó a todo pulmón el gol de la U parándome de donde estaba sentado. Tras esa euforia, nada pasó en la tribuna. Si eso lo hubiera hecho el día de hoy, me hubieran agarrado a golpes o no hubiera vivido para contarlo. Eran otras épocas en que ser hincha no era sinónimo de ser delincuente o tener pretexto para hacer vandalismos, algo que hoy abunda y que lamentablemente ha ahuyentado a los hinchas del estadio, que concebimos el futbol como un espectáculo y no como vía de escape de bajas pasiones. A veces cuando veo los estadios europeos y observo cómo la gente está disfrutando con su familias, me pregunto, ¿algún día llegaremos a eso? Un poco difícil, ¿no? La última vez que vi en un estadio a la U fue en 1979 en el "Lolo Fernández" y ante Defensor Lima, cuando la U goleó 4-1. De allí en adelante, y ante la creciente violencia de las barras bravas y la comodidad de ver los partidos por TV, simplemente dejé de ir al estadio.

Hoy en pleno 2024 ,todos los hinchas cremas deseamos coronar estos 100 años con un nuevo título nacional. Y ya se dio el primer paso, logrando el título del Apertura. Hoy con toda justicia, la U tiene motivos de sobra para celebrar. Son 100 años dentro del corazón del hincha -como el que escribe- y que en su historia tiene numerosos títulos, logros y hazañas, y por mérito propio. 

Hoy ya no tengo el fanatismo de mis épocas de adolescente, pero igual disfruto cuando la U gana y obtiene un resultado importante -sobretodo en un clásico o ante Cristal-, pero cuando pierde ya lo tomo a la deportiva, no como en el colegio que cuando la U perdía, uno tenía que esconderse de los hinchas aliancistas que te lo refregaban en la cara. Pero igual sigo siendo hincha crema y espero algún día ver a mi equipo lograr algún título internacional. Finalmente, algo que los hinchas no podemos olvidar es el título de la Copa Libertadores Sub-20 obtenido en el año 2011, al imponerse en la final ante Boca Juniors por penales 4-2.  Fue el primer título internacional para las vitrinas cremas. De esta forma, he querido actualizar este post y con esa fecha para celebrar en el blog por todo lo alto los 100 años de vida del club.


¡¡GRACIAS QUERIDA CREMA POR TODAS LAS ALEGRIAS Y EMOCIONES DADAS EN MI VIDA!! ¡¡FELICES 100 AÑOS!! ¡¡Y QUE SEAN MUCHISIMOS MAS!!


¡¡¡DALE U POR SIEMPRE!!!!





sábado, 20 de mayo de 2023

DALE U: LOLO FERNANDEZ, 110 AÑOS








Como muchos de ustedes ya saben, me encanta el futbol y soy hincha de Universitario de Deportes y he escrito varios posts vinculados a la U. Y hoy, 20 de Mayo, se cumplen 110 años del nacimiento del ídolo máximo de la U: el legendario cañonero Lolo Fernández. Y he querido actualizar el post que hace 10 años le dediqué por su centenario al mayor símbolo en la historia crema. Como he señalado en varios posts, no pretendo con este post hacer una biografía detallada y minuciosa sobre Lolo, ni tampoco hacer una enumeración estadística de sus logros. Para eso, hay páginas mejores y más detalladas que la mía. Solo deseo hacer una semblanza, desde mi experiencia personal y señalar algunos datitos de interés que nunca faltan. A modo de información, es bueno indicar que Teodoro Fernández Meyzán nació en Cañete un 20 de Mayo de 1913, en donde pasó su niñez y de joven se trasladó a Lima, donde a través de su hermano Arturo, se probó en la U, que era el equipo de los universitarios de San Marcos. Luego de un año en la reserva, debutó oficialmente a la edad de 18 años, el 29 de Noviembre de 1931 ante el club chileno Magallanes. El resto ya es historia.


Recuerdo mucho que de niño, siempre escuché mencionar a Lolo Fernández en mi casa, debido a que mi padre era hincha de la U, lo cual me transmitió desde niño e hizo que me convirtiera en hincha crema desde los 6 años. Y cada vez que había oportunidad, escuchaba mencionar lo gran jugador que fue Lolo y la fuerza con la que pateaba el balón. Como buen hincha, mi viejo era de ir al estadio y en su adolescencia y juventud, lo vio a jugar a Lolo infinidad de veces y fue así como llegó a convertirse en su ídolo crema. Definitivamente, a medida que iba conociendo más y más sobre la historia de Lolo Fernandez, comenzaba a sentir admiración y respeto por todo lo que había logrado en su trayectoria futbolística. En esos años, en la década del 70, era un adolescente y enterarme de ciertos hechos futbolísticos relacionados a Lolo, acrecentaban mi condición de hincha crema. Y cada vez que quería saber algo sobre Lolo, tenía a mi viejo para preguntarle. Fue así como supe que Lolo había sido un deportista muy disciplinado y ejemplar, y no era de los borrachos que se amanecían en juergas o que les gustaba salir en primeras planas con vedettuchas de cuarta. Lolo se cuidaba y sobre todo, cuidaba esa imagen impecable que tenía como deportista. Por ello fue que Lolo duró bastante tiempo en este deporte y se retiró a los 40 años en 1953, aunque sobre eso, regresaremos más adelante.


Entre muchas cosas positivas que escuché sobre Lolo, hubo tres cosas que realmente capturaron mi admiración hacia él. En primer lugar, algo que realmente fue admirable en él y que todos se lo reconocen, fue su amor y lealtad a la camiseta crema. Y en 1941, Lolo reforzó al club chileno Colo Colo, en un encuentro amistoso que jugaría ante Independiente de Avellaneda y marcó el gol del triunfo. Tras el partido, el presidente del Colo Colo, Robinson Álvarez, le ofreció un cheque en blanco para que Lolo pusiera la cifra que deseara y estampara su firma. Al respecto, Lolo recordaba en una entrevista: “Desde ese momento comenzaron a acecharme, dirigentes, hinchas y jugadores chilenos para que me quedara a jugar allá. Para qué, yo siempre he sido muy pegado a mi tierra, a mi familia, a mi club. Mi respuesta siempre fue negativa. El último intento lo hizo el presidente colocolino, cuando iba a tomar el avión y me dijo ‘Fíjese Lolo, aquí está el cheque en blanco....usted póngale la cantidad, pagamos lo que pida...’. Lo miré y le dije ‘Disculpe, mi club está en Lima, y se llama la ‘U’”. Con ello, Lolo demostró su eterno amor a una sola camiseta: la crema. En estos días en que abundan jugadores que a la primera oferta parten al extranjero, este gesto terminó de consolidar su condición de ídolo máximo crema. Lolo solamente vistió la camiseta crema desde su debut en 1931 hasta su retiro en 1953, a lo largo de 23 años. En una entrevista que El Comercio hizo en el 2010 a su hija, Marina Fernandez, cuando le preguntaron sobre si era cierto que su padre no aceptó el cheque en blanco de un equipo chileno porque se quiso quedar en la ‘U’, ella contesto lo siguiente: “Claro, hijo. Por eso me molesta cuando salen en la televisión a decir que no fue así. Qué saben ellos. Yo una vez le pregunté y me dijo: “¿Cómo iba a cambiar de club, cómo voy a olvidarme de mi ‘U’? A él lo emocionaba mucho cómo lo quería la gente, cómo lo reconocían en la calle. Eso era lo máximo para él”.


En segundo lugar, también recuerdo que mi viejo me contó que el 24 de Diciembre de 1944 se enfrentaron Universitario y Racing de Avellaneda y la U goleó 5-3 a Racing, pero lo que pasó a la historia fue que los cinco goles cremas fueron convertidos por Lolo. Y sobre todo, cuando en ese momento, Lolo contaba con 31 años. Sin embargo, siguió jugando por la U por nueve años más. Y en tercer lugar, algo que siempre quedará registrado en la historia de la U fue la despedida de las canchas de fútbol del gran Lolo en 1953. En ese año, la “U” no andaba bien y su campaña en el torneo no era buena. Y cuando llegó la fecha del Clásico ante Alianza Lima, nadie sabía si Lolo jugaría ese domingo 30 de agosto de 1953, ya que Lolo ya tenía 40 años, y era un veterano en el total sentido de la palabra. Teniendo en cuenta que Alianza andaba bien en el torneo, a muchos extrañó ver ingresar a Lolo en la cancha como titular. Incluso los hinchas aliancistas consideraron ello como una ventaja. Pero en la cancha la cosa fue totalmente distinta y la U se impuso a Alianza por 4-2, con tres goles de Lolo, tapándole la boca a todos aquellos que criticaron su presencia. Ese fue el momento perfecto y glorioso para que Lolo colgara los chimpunes y al final del partido, dio la vuelta olímpica y lo cargaron en hombros, ante el llanto silencioso de Lolo. Y mi viejo estuvo allí en el estadio. Aunque su despedida definitiva de las canchas fue el 14 de octubre de 1953 en el estadio Nacional, ante el Centro Iqueño, en donde solamente jugó los primeros seis minutos del encuentro y luego, en medio de una ovación, fue obligado a dar la vuelta olímpica despidiéndose para siempre de las canchas de fútbol. Nacía en ese momento una eterna leyenda crema. 


Muchos de los que conocieron a Lolo, afirmaban que era un tipo sencillo, simpático, bastante campechano, amable y nunca rehuía cuando algún hincha sele acercaba. Y al respecto, puedo contar una anécdota que siempre guardo muy presente. En el año 1977, era un día domingo a eso de la 1 pm, y nos veníamos con mi viejo y mi hermano Alex de comprar en la panadería y nos dirigíamos a la casa, a unas tres cuadras. En esos años, mi hermano Alex se le dio por coleccionar autógrafos de gente conocida, ya sea en el mundo del espectáculo o del deporte.  Y cuando caminábamos, a media cuadra de la panadería había un carro estacionado y mi viejo le dice a mi hermano: “En ese carro está Lolo Fernández, vamos a la panadería para que te regalen un papel para que te firme un autógrafo”. Mi viejo y mi hermano fueron y regresaron en minutos y seguía el auto allí. Y mi viejo se acercó y fue como si hubiera saludado a un amigo de años, ya que Lolo lo saludó con bastante efusividad. Y para mí fue un honor en ese momento estrechar su mano, a una leyenda viviente de la U. Cuando mi viejo le pidió para que le firme un autógrafo a mi hermano, Lolo aceptó encantado y en ese momento ocurrió algo muy gracioso. En el momento en que Lolo estaba escribiendo la dedicatoria, dijo: "A ver, al amiguito Alejandro Guadalupe, hincha de la U, ¿no?", y mi hermano le dijo, "No, soy de Cristal", y Lolo se rió y dijo, "Entonces, pondremos hincha de Cristal", y en el preciso momento en que estaba terminando de escribir la palabra "Cristal", la tinta del lapicero se acaba y con la chispa que tenía Lolo, le dijo a mi hermano, "Ya ves, dijiste que eras de Cristal y la tinta se acabó" y todos nos matamos de la risa. Luego conversamos unos minutos más y Lolo ni siquiera hizo un gesto de incomodidad y siempre con una expresión sonriente. El más feliz era mi viejo que había compartido con uno de sus ídolos. Pero la cosa no quedó allí. Una o dos semanas después, un domingo fuimos a almorzar a la calle a un restaurant llamado "Montreal", donde se comía rico y estábamos los cuatro -mis viejos, mi hermano y yo- y cuando nos sentamos, nos dimos cuenta que en una mesa estaba Lolo con su esposa. Y minutos después, la gente de las mesas conversaban con Lolo y el contestaba muy gentilmente y hasta se puso a contar algunas anécdotas cuando jugaba en la selección. Y en un par de veces, mi viejo se dirigió a Lolo y conversó con él. Cuando Lolo se retiró, se despidió muy cortesmente de todos y cuando pasó por nuestra mesa, se despidió de mi viejo con un fuerte abrazo. La cara de mi padre era impagable y estaba con toda la emoción encima. Es como si a mí me hubiera pasado lo mismo con Brian May,  Roger Taylor o Justin Hayward. Fue la muestra de la gran sencilllez de don Lolo, que no regateaba un saludo ni dejaba de corresponder con una sonrisa a quien lo reconocía en la calle. Fueron dos momentos que siempre guardo grabado en mi mente. Adicionalmente, por otro lado, mi suegro, Alberto Lártiga, me contó que había conocido a Lolo. Mi suegro tenía una agencia funeraria con sus dos hermanos Emilio y Tuto, y me contaba que su otro hermano mayor, Juan Lártiga -quien jugó en el Ciclista Lima en la década del 30 y también en la selección peruana de 1938- fue bien amigo de Lolo, y cuando jugaba Ciclista con la U, era una muralla para Lolo, pero fuera de la cancha eran muy buenos amigos. Y Lolo iba con frecuencia con su hermano Arturo a la agencia funeraria a visitar a los hermanos Lártiga, y cuando todos se iban después a tomar unas cervezas, Lolo -quien normalmente no tomaba licor- les aceptaba solamente un vasito y con muy poca cerveza solamente porque eran sus amigos. Y por más que le querían servir otro vaso, Lolo siempre declinaba. Una muestra de lo mucho que se cuidaba.


Finalmente, hay que señalar también que Lolo tuvo también un paso exitoso por la selección peruana y anotó 24 goles en 32 partidos que jugó. Cabe destacar que Lolo fue parte de aquella selección que participó en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín y que se vio groseramente perjudicada cuando tras el triunfo de Perú sobre Austria -tierra natal del hijo de perra de Hitler- por 4-2, se ordenó volver a jugar dicho partido porque supuestamente ese partido se había jugado en una cancha que no había tenido las medidas reglamentarias. Ello determinó la decisión del Gobierno peruano de aquel entonces de ordenar el retiro de la delegación peruana de Berlín. Aunque también hay mucho de mito porque el campeón olímpico de dicho certamen no fue Austria, sino Italia. Por otro lado, Lolo también estuvo en la selección que campeonó por primera vez en el campeonato sudamericano en 1939 que se realizó en Lima, siendo el primer campeón del Pacífico, aunque en ese torneo no participaron ni Argentina ni Brasil. Además Lolo fue goleador de ese torneo con 7 goles. 


Hoy se cumplen 110 años del nacimiento de un ícono en el deporte nacional. Independientemente de quien uno sea hincha, ya sea de la U, Alianza, Cristal, Muni, Boys o hasta Cienciano, Lolo Fernández fue el mayor ídolo de la U, pero también fue un patrimonio nacional en el fútbol peruano. Y este sábado 20 es una fecha muy importante en el calendario crema y muchos lo estaremos recordando por lo que significó a la U y al universo crema.


 
Desde este modesto blog, he querido sumarme a los merecidos homenajes que se están haciendo por los 110 años de Lolo. Y sobre todo, como hincha crema que soy. Además, SE que mi viejo me hubiera persuadido para que lo haga y de hecho, debe estar disfrutando también de este post.

 
¡GRACIAS LOLO POR TODO LO QUE DISTE A LA U Y AL PERU! ¡110 AÑOS DESPUES, SIEMPRE PRESENTE! 

 
¡Y DALE U POR SIEMPRE!




martes, 24 de mayo de 2022

DALE U: A UN PASO DE LA GLORIA EN 1972







Un día 24 de Mayo de 1972, hace 50 años, la U llegó a consagrarse Subcampeón en la Copa Libertadores. Hace trece años escribí este post, apenas a una semana de crear el blog y siempre es bueno actualizarlo y publicarlo con fecha presente. Como señalé en aquella ocasión, soy hincha de la U desde pequeño. Recuerdo que a la edad de 6 años, mi padre me llevó por primera vez al Estadio Nacional, cuando vivíamos en Jr. Huancayo 177, a media cuadra de Wilson, y estábamos relativamente cerca al Estadio. Mi padre era chalaco de nacimiento, pero crema de corazón, y por ende, inculcó en su primer hijo su afición por la crema. Recuerdo que ese primer partido fue por el Torneo Descentralizado, y si no me equivoco, fue ante el KDT y ganó la U por goleada. En ese momento, me gustó ir con mi padre al estadio y comenzamos a tener esa costumbre de ir a ver a la U con cierta frecuencia y así me fui haciendo hincha crema. Años más tarde, al terminar 1971, la U alcanzaba el título nacional -Alianza fue subcampeón- y una vez más, jugaría la Copa Libertadores en 1972.

Mucho se ha comentado sobre el subcampeonato de la U en la Copa Libertadores de ese año 1972, pero aquellos que están en la base 5, base 4, base 3, base 2 y hasta los hinchas adolescentes solamente han escuchado de esa campaña muy vagamente, y leído lo que las estadísticas indican en Internet, ya que no se ha visto en la TV ninguna imagen de archivo de algunos de los partidos de la U de esa campaña copera, y es una pena que las nuevas generaciones de hinchas cremas no puedan ver algunos de esos partidos en 1972. Pero, como alguien que siguió esa campaña por TV y que vibró paso a paso cada partido crema, deseo compartir con todos ustedes, lo que fue mi vivencia como hincha siendo todavía un niño, y así poder darles un poco más de luz a aquellos que solamente de mención saben de la existencia de este subcampeonato. Es bueno señalar que en esa época, los partidos ganados recibían 2 puntos, y no 3, como ahora.


Era 1972 y el que escribe tenía nueve años de edad y estaba en Tercero de Primaria, pero me acuerdo como si fuera ayer. En la primera fase, nos tocó en el grupo 4 con los equipos chilenos, San Felipe y la U de Chile, campeón y subcampeón, respectivamente. Recordemos que en esas épocas, eran solamente cinco grupos de cuatro equipos -campeones y subcampeones de dos países- y clasificaba el primero de cada grupo. Los equipos peruanos contaban con buenos elencos. La U tenía la base de la selección de ese entonces y Alianza contaba con Teófilo Cubillas y César Cueto. Un 25 de febrero de 1972 arrancó la Copa Libertadores para los peruanos, con un triunfo crema por 2-1 con goles de Percy Rojas y "Cachito" Ramírez -el verdadero "Cachito". De allí los siguientes partidos de la U fueron en Chile y consiguieron resultados diversos: perdieron 0-1 ante la U de Chile en un partido bastante áspero y duro -Angel Uribe fue expulsado-, y por otro lado, ganaron 3-1 al San Felipe, donde dieron una lección de fútbol dinámico y efectivo, con dos goles de Hector Bailetti y uno de Percy Rojas. Luego vinieron los partidos de vuelta, y en mi opinión, el siguiente partido fue determinante para las aspiraciones cremas. 

La tabla estaba disputada y era vital no perder puntos. Fue el clásico U - Alianza y aunque soy crema de corazón, pero debo reconocer que Alianza comenzó jugando muy bien y supo neutralizar los ataques cremas y en el primer tiempo Cubillas abrió la cuenta. Confieso que comencé a preocuparme en ese momento. La U atacaba desordenadamente y no llegaba al arco aliancista, el cual se encontraba protegido por una joven revelación de apellido Ponce, que había brillado en los partidos que Alianza jugó en Santiago y ahora ante la U era una muralla impenetrable. Era la figura de la cancha y la desesperación de los delanteros cremas se hacía cada vez más notoria. Y lo peor para los hinchas cremas era que Alianza seguía jugando bien y llegaba con más peligro. Hasta que a mediados del segundo tiempo, Cubillas colocó un pelotazo lejos del alcance de H.H. Ballesteros y anotaba el segundo gol íntimo. En ese momento, de puro amargo, me paré y me fui a mi cuarto a acostarme porque con esa derrota, Alianza alcanzaba la punta y era el favorito a ganar el grupo. Pero, a veces la suerte juega de manera inmerecida en favor de unos y en forma injusta contra otros. En una jugada trabada, se lesionó el arquero Ponce, y no pudo seguir en el partido. En ese momento se le apareció la virgen a los cremas, porque entró el arquero suplente aliancista de apellido Salinas, quien era una soberana madre en el arco. Y la U se fue con todo, y con dos goles de Percy Rojas -uno de ellos chorreadazo por falla de Salinas que terminó gateando en el cesped- logró el 2-2 faltando cinco minutos. No está demás decir que al escuchar desde mi cuarto la lesión de Ponce, de inmediato me paré de mi cama y regresé a la sala a ver el partido y a gritar el empate crema, que le devolvía la vida a la U. Voy a ser honesto, Alianza mereció ganar ese partido, pero los partidos se ganan, no se merecen y esa vez la suerte jugó a favor de la U. El siguiente partido fue ante San Felipe en Lima y el score acabó 0-0, desperdiciando la chance quedar solo en el primer lugar del grupo. Ya Alianza la había ganado 1-0 a San Felipe y con el empate crema alcanzaron en la punta a la U. Y vino otro partido que jugó a favor de los cremas. Jugaban Alianza contra la U de Chile y ya en Santiago había ganado Alianza 3-2, y era el claro favorito. Si ganaba, se afirmaba en la punta. Pero se dio lo inesperado. La U de Chile le ganó a Alianza 4-3 con una desastrosa actuación de Ponce, quien regaló goles en forma inexplicable y que significó su partida futbolística de defunción, porque después de allí, nunca más se supo de él. Solamente quedaba el último partido entre las 2 U, la U peruana y la U de Chile. Tanto Alianza, la U y la U de Chile estaban igualados con 6 puntos y si la U ganaba pasaba a la siguiente ronda. Un 26 de marzo, se cerraba la primera ronda de la Copa Libertadores para el Grupo 4. La U salió con todo y fue un total vendaval y se pasó por encima a la U de Chile y en los primeros 45 minutos liquidaron al rival con goles de Cachito Ramírez y Percy Rojas. Luego vendría el descuento chileno, pero no amenazaría el dominio crema y finalmente el partido culminó 2-1 a favor de los cremas y la U pasaba a semifinales, una vez más.

Luego vino el sorteo y a la U le tocaba enfrentarse a los tradicionales equipos uruguayos Peñarol y Nacional -quien era el último campeón mundial Interclubes. En el otro grupo estaban Independiente de Argentina, Sao Paulo de Brasil y Barcelona de Ecuador. Pero en ese momento, se presentó un gran problema para los intereses de la U en la Copa. Justo al momento de iniciarse la etapa semifinal, la selección peruana dirigida por el húngaro Lajos Barotti iba a comenzar una gira por Europa y Asia, como preparación para las eliminatorias pre-mundialistas de 1973. Y cinco jugadores titulares de la U formaban parte de la selección: Hector Chumpitaz, Juan José Muñante, Percy Rojas, Hector Bailetti y Felix Salinas. La U quedaba mermada sin su capitán y sin sus tres delanteros estrellas. Así enfrentaría en semifinales a los uruguayos. Ello hacía albergar muy pocas esperanzas a los hinchas cremas porque la U jugaría con suplentes ante equipos consagrados y coperos. El 11 de abril del 72 arrancó el grupo A de Semifinales y jugaron en Lima, la U ante Peñarol. El hecho de no contar con sus titulares generó muy poco interés por parte de los hinchas y por ello, solo asistieron 17,000 espectadores. Fue un partido bastante luchado, donde la U nunca se rindió, y con un gol muy dudoso, Peñarol se impuso por 3-2. Mal inicio para las aspiraciones cremas, y encima con suplentes. El siguiente rival era el consagrado Nacional de Montevideo, que venía con todas sus estrellas, con Manga en el arco, Montero Castillo, Luis Cubilla, Espárrago, Luis Artime, entre otros. Era aparentemente la estocada final para la U y un año atrás, estos dos equipos se habían enfrentado en semifinales de la Copa en el mismo grupo, quedando 0-0 en Lima y perdiendo la U de visita por 0-3. Pero ese viernes 14 de abril de 1972 quedará grabada en la memoria de todos los hinchas cremas que tuvimos la suerte de ver ese partido por TV -aunque lo pasaron por diferido, pero al no enterarme del resultado era como si lo hubiera vivido en directo. La U comenzó jugando bien, respetando al rival y tocando la bola. Tras un primer tiempo parejo en que el marcador no se abrió, vinieron 45 minutos que fueron para el eterno recuerdo. Ese momento lo tengo en mi retina como si fuese ayer. Iba ya casi la mitad del segundo tiempo cuando Percy Vilchez remata un balón que choca en el parante descolocando a Manga, y lentamente de bote en bote, la bola fue entrando al arco. Era el primer gol peruano, y parecía mentira estar ganándole al campeón mundial interclubes. Sacudido por el gol, Nacional salió con todo y allí aprovechó la U para afianzarse en la cancha. Minutos después, Cachito Ramírez lanza un zapatazo desde fuera del área y convierte el segundo gol. El triunfo crema era ya algo posible y nos llenaba de emoción ese resultado. Era un 2-0 inobjetable y esta vez, no atribuido a la suerte sino a la garra crema demostrada esa noche. Pero eso no iba a ser todo, faltaba la cereza encima de la torta. Y en los últimos cinco minutos, Percy Vílchez entró al área y quedó solo frente a Manga, y en eso lo dribleó y se lo llevó con todo, pero en vez de anotar el gol se detuvo -generando en ese preciso instante las fugaces requintadas y mentadas de madre de los hinchas-, y volteó y se volvió a llevar a Manga, quien terminó gateando en el suelo, y esta vez Vilchez reventó la red con un gol de antología que me hizo derramar mis primeras lágrimas de emoción por un triunfo de caracter futbolístico. Universitario 3, Nacional 0. Eso decía el score, y los pesimistas o los que no confiaron en el club de sus amores, simplemente se la perdieron y no la gozaron como los que sí vibramos esa noche. Terminada la primera ronda de la semifinal, Peñarol encabezaba la tabla con 3 puntos -había igualado 1-1 con Nacional-, la U tenía 2 y Nacional 1 y venían los dos partidos en Montevideo. Objetivo bastante difícil, pero no imposible.


El 25 de abril la U enfrentó nuevamente al Nacional y ese noche hubo problemas con la transmisión y no se vieron las imágenes y solo se escuchaba la voz de Humberto Martínez Morosini narrando el partido y generando que estuviésemos escuchando el partido pegados frente al televisor. Comenzó ganando Nacional 1-0, pero la U a los pocos minutos igualó con gol de Cachito Ramírez. Y minutos después, se dio una jugada que en mi opinión fue clave para el resultado final. Penal cobrado a favor de Nacional, y lo ejecutó Luis Cubilla y Ballesteros se convirtió en el héroe crema al atajar una y otra vez el penal uruguayo. Esa inyección anímica permitió que la U marcara el segundo gol por intermedio de Cachito Ramírez y comenzando el segundo tiempo, una vez más Cachito se consagrara logrando un triplete. Poco después Nacional descontaría y faltando poco para que culmine el partido, Nacional con tiro penal, igualó 3-3. Un buen resultado para la visita y faltaba el partido ante Peñarol. El sábado 29 de abril del 72, la U sacó otro punto valioso empatando 1-1 ante Peñarol, en un partido muy parejo, con gol de Percy Vílchez, quien fue expulsado injustamente por el árbitro. Quedaba el último partido entre los dos equipos uruguayos. La U y Peñarol estaban igualados en 4 puntos -la U tenía + 2 de diferencia de goles y Peñarol tenía + 1- y Nacional tenía 2 puntos con una diferencia de goles de - 3. Un triunfo o un simple empate de Peñarol lo clasificaba a la final, y si Nacional pretendía clasificar debía golear por 5-0. La U esperaba en balcón y habiendo visto el nivel de los tres equipos, Peñarol era el claro favorito. Recuerdo que con mis amigos del colegio coincidíamos en que Peñarol pasaría porque Nacional lo iba a ayudar por ser ambos del mismo país, y que al menos la U había hecho una muy buena campaña en la Copa. ¡Cuan equivocados estuvimos! Aunque no trasmitieron ese partido, se escuchó por radio. Nacional había salido con todo a arrasar a su clásico rival, y ese 3 de mayo de 1972 quedó en clara evidencia la enorme rivalidad entre Nacional y Peñarol. Nacional ganó ese partido 3-0 y se perdió dos penales que hubiesen significado su pase a la final. Al terminar el partido, el Centenario de Montevideo terminó en silencio. El resultado entre Peñarol y Nacional motivó una declaración del presidente de Uruguay, Juan María Bordaberry, quien comentó que “esta es una demostración de cómo es el fútbol en el Uruguay”. Bordaberry era hincha de Wanderers. Los dos equipos uruguayos se habían eliminado entre sí y quien había pasado a la final, por primera vez en su historia era Universitario de Deportes, en una campaña más que meritoria.

El rival a enfrentar fue Independiente de Argentina, ya dos veces campeón de la Copa Libertadores en la década del 60, y con figuras como el arquero Santoro, Pavoni y el "Pato" Pastoriza. Pero en ese momento, se presentó un dilema para el técnico Roberto Scarone. La gira de la selección había terminado -con resultados más negativos que positivos- y los cinco titulares de la U ya estaban de vuelta en el equipo. La pregunta era, ¿con quién jugar los partidos de la final? ¿Con los titulares que destacaron en la primera ronda ante los equipos chilenos? ¿O con los suplentes que habían logrado la clasificación a la final? Menudo dilema, porque si se elegía lo segundo y si el resultado no era favorable, lo primero que dirían sería, ¿por qué no se puso a los titulares? Y finalmente Scarone optó por los titulares.

El 17 de mayo fue el primer partido en Lima y la U formó con Ballesteros, Soria, Cuellar, Chumpitaz, Luna, Techera, Carbonell, Castañeda, Bailetti, Rojas y Ramírez. Ante 45,473 espectadores, en el Estadio Nacional -partido al que fueron mis padres- Universitario e Independiente de Avellaneda igualaron 0-0, en un partido duro, parejo y por momentos, enredado. La Copa se definiría en Avellaneda.


El 24 de mayo ante 55,000 fanáticos se jugó la revancha en la "Doble Visera" de Avellaneda. La "U" formó con Ballesteros, Soria, Chumpitaz, Cuéllar, Luna, Techera, Alva, Cruzado, Castañeda, Muñante, Rojas y Ramirez. A los 6 minutos de iniciado el partido, Maglioni -en clarísima posición adelantada para muchos- marcó el primer gol de los rojos. Luego el partido siguió parejo, la U atacaba pero no llegaba con profundidad e Independiente manejaba el resultado. Hasta que a los 16 minutos del segundo tiempo, una vez más, Maglioni convertía el segundo gol de Independiente e inclinaba la balanza para los "diablos rojos". Debo confesar una vez más, que para mí en ese momento, ya no había nada que hacer y me fui a mi cuarto, y mi padre se quedó viendo el partido.

Pero si hay una característica que fue siempre exclusiva de la U, fue su clásica "garra crema". La U no bajó los brazos y siguió presionando y a los 36 minutos del segundo tiempo, Percy Rojas anotaba el descuento. Recuerdo que desde mi cama, escuché a mi viejo gritar "Gool de la U", y como un rayo, me paré de mi cama y regresé a la sala a ver lo que quedaba del partido al lado de mi viejo. Voy a ser sincero, no ví el gol de la U -y tuve que esperar casi 30 años para que en un programa de Fox Sports dedicado al Independiente, pudiera ver ese histórico gol crema en Avellaneda. La U se fue con todo al arco argentino y hubieron hasta dos salvadas sobre la línea del defensa Pavoni, a tal punto que la hinchada argentina terminó pidiendo la hora de término del partido, ya que el empate estaba cerca y era cuestión de tiempo. Francamente si ese partido hubiera durado cinco minutos más, me atrevo a decir que la U empataba y eso habría generado un partido de desempate en cancha neutral. Pero la suerte que acompañó a la U en varios momentos en esta Copa, esta vez le fue esquiva y al final, el partido terminó 2-1 a favor de Independiente, que fue un justo ganador. La U había perdido ante un gran equipo que no sólo ganó la Libertadores de ese año 1972 sino también llegó a ganarla en 1973, 1974 y 1975, tetracampeonato que no ha sido igualado hasta el día de hoy. Sobretodo, la U había mostrado garra, habilidad y fuerza para superar situaciones complicadas y hay que reconocerlo, en muchos pasajes también tuvo la suerte del campeón. Y he querido incluir este video de Youtube en donde en sus primeros segundos, puede verse el gol crema en Avellaneda. El resto del video es sobre la campaña de Independiente en esa década del 70, pero lo que nos interesa a los hinchas cremas son esos primeros 10 segundos.



Hace 50 años, medio siglo, un equipo peruano logró por primera vez llegar a disputar una final de la Copa Libertadores y fue el primer equipo del Pacífico en alcanzar ese logro. Quedará en el hincha crema de ese entonces la duda de qué hubiera sucedido si hubiesen jugado los suplentes, y si el resultado hubiera sido otro. Nunca lo sabremos porque sería entrar solamente en especulaciones y conjeturas. En el momento, el técnico confió en la experiencia y era poco concebible dejar en la banca a Chumpitaz, Percy Rojas y Juan José Muñante, titulares indiscutibles en la U. Desafortunadamente, no alcanzó para conseguir el título, pero eso no enerva para nada el enorme e indiscutible mérito de la U, que llegó a la final, dejando en el camino a dos poderosos y coperos equipos uruguayos como Peñarol y Nacional. Después de esta gran campaña, la U ya no volvió a repetir faenas similares y en 1975 -tras dejar en la primera ronda a Peñarol y Wanderers- estuvo a punto de volver a jugar una final -que hubiera sido de nuevo ante Independiente- pero perdió esa posibilidad empatando en Lima ante Unión Española de Chile al igualar 1-1, cuando un triunfo era suficiente. Pero queda en el recuerdo de los que vivimos esa campaña en 1972, de cómo superando las adversidades y los pronósticos negativos adelantados, a punta de coraje y pundonor, llegaron a convertirse en Subcampeones de América.

¡Gracias Cremas por haberme dado a los nueve años de edad, mis primeros momentos futboleros felices y emotivos y que llegaron a consolidar mi afición e hinchaje por la U! ¡¡Y DALE U!!





sábado, 21 de diciembre de 2013

DALE U: CAMPEON 2013







Cuando el pasado miércoles 18 de Diciembre, Néstor Duarte anotaba el último penal de la ronda de penales del tercer partido entre Universitario de Deportes y Real Garcilaso del Cusco, toda la emoción aguantada desde el último título crema del año 2009, me hizo gritar en la oficina –donde lo escuché por radio, ya que la señal por internet era un desastre-, "¡CAMPEONES CARAJO"!". En los últimos tres años, entre San Martín, Juan Aurich y Sporting Cristal se repartieron el logro de alzarse con el título nacional. No voy a hacer una revisión de la campaña de la U ni un análisis del último partido, solo deseo compartir mi felicidad de haber podido ver al club de mis amores nuevamente campeón nacional, después de 4 años, alcanzando su título nacional número 26, y en este año 2013, en el que se cumplió el centenario del gran Lolo Fernández.


Como se sabe, al Play-Off llegaron Real Garcilaso y Universitario de Deportes, tras quedar primeros en sus grupos. En el partido de ida, Garcilaso venció 3-2 y en el encuentro de vuelta, la U se pasó por encima al cuadro cusqueño, goleándolo 3-0, forzando un tercer partido, el cual se jugaría en Huancayo, por elección de Garcilaso, por haber quedado primeros en el acumulado con un punto de ventaja sobre la U. El tercer partido estaba para cualquiera, y fue muy disputado, terminando el score 1-1 en los 120 minutos reglamentarios, llegando a la lotería de penales. Hubo un momento en que el Garcilaso se puso 2-0, tras fallar Jiménez, y parecía que la suerte estaba echada, pero gracias a Carvallo, la tabda de cinco penales culminó empatada 4-4. Y en la “muerte súbita”, en la primera tanda fallaron ambos, y en la siguiente ronda volvió a fallar Garcilaso y Néstor Duarte fue el encargado de anotar el penal y de esta forma, darle a la U su título número 26. Pero hay que ser hidalgos en el triunfo y hay que reconocer al Real Garcilaso por haber llegado a donde llegó. En dos años en Primera División ha disputado dos finales y este año llegó a Octavos de Final de la Copa Libertadores. Muy meritorio.


A lo largo del año, la U fue el equipo más regular del campeonato y fue un digno campeón, por la sencilla razón de que durante todo el torneo, jugó como un verdadero equipo, sin depender su juego de uno o dos jugadores que con sus individualidades marcaran la diferencia. Y sobre todo, que la gran mayoría del equipo titular son chiquillos que no pasan de los 23 años. Indiscutiblemente, el mérito indiscutible es del técnico argentino Angel Comizzo y su comando técnico, quien con estrategia y sobretodo, disciplina, armó un cuadro en donde ninguno se sentía estrella y titular indiscutible. Todos tuvieron su oportunidad y fue un equipo, y aquí y en cualquier parte del mundo, quienes logran resultados positivos y sostenidos, son los que juegan como un equipo, y a nivel local, lo vimos en el 2003 con Cienciano.


Ahora nos toca celebrar y pensar en lo que se viene. Lo primero es que se siga pensando en una visión a mediano plazo y se siga contando con este comando técnico, al margen de cómo le vaya a la U en la Copa Libertadores. La "U" como campeón integrará el grupo 1 de la Copa Libertadores y tendrá como rivales a Vélez Sarsfield de Argentina, The Strongest de Bolivia y el ganador del Sporting Cristal y Atlético Paranaense de Brasil –que probablemente sea Paranaense. Realmente nos tocó bailar con la más fea y está recontra difícil este grupo 1, y sería irresponsable hacerse ilusiones exageradas pensando que llegaremos lejos en la Copa. No seamos ilusos, el nivel del futbol peruano está por los suelos tanto a nivel del selección y a nivel de clubes y lo confirma el hecho de seguir en los últimos lugares en Sudamérica. Pero, con disciplina, entrega y profesionalismo, se pueden lograr algunos resultados positivos. Esperemos que sea así en el 2014.


Pero en lo que queda de este año, con toda justicia, la U tiene todo el derecho a celebrar. Y salvo los años 79 y 89, el resto de los años que terminan en 9, han sido años en que la U se coronó Campeón, como 1929, 1939, 1949, 1959, 1969, 1999 y el 2009, siendo además el equipo peruano con más títulos en su haber. Solo me queda decir: ¡DALE CREMA! ¡¡DALE U!! ¡¡DALE CAMPEON!!





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