
UN AÑO, DOCE MESES, 365 DIAS. Hoy, 4 de Noviembre
del 2021, se cumple el primer aniversario de la partida física de mi amada
esposa Silvana. El primer año del resto
de mi vida sin ella. En Febrero de este 2021, publiqué un post a los tres
meses de su partida, y hoy, quise volver a hacerlo, recordando un poco lo que
han sido estos doce meses sin su presencia física. Aún tengo en la memoria el
momento en que supe de su partida. Ya estaba internada en la Clínica SANNA El
Golf desde el lunes 2 en la noche y se encontraba en UCI, Unidad de Cuidados
Intensivos, debido a que su presión estaba peligrosamente baja y su hemoglobina
igual, y el martes 3 de noviembre, la doctora en la UCI nos informó a David y a
mí que ya no había nada que hacer y era cuestión de esperar. Tanto el lunes
como el martes en la noche, yo me quedé en la clínica y dormí en el pasillo en
una silla. Y era consciente que en cualquier momento, alguien podría salir de
la UCI y decirme que se había dado el desenlace. El miércoles 4 transcurrió y
ella todavía permanecía con vida, pero ya estaba inconsciente. Ese día entré a
verla a la UCI cada dos horas, para estar a su lado, hablarle al oído y decirle
lo mucho que la amaba y que estaríamos bien con David. En la Clínica estaba mi
cuñado y su familia, y también mi hermano, con su hijo Jorge y su esposa
Dianita, quienes estuvieron a mi lado los dos últimos días. A eso de las 6:30
pm, la señorita que estaba en la entrada de la UCI, me llamó y me dijo que el
doctor necesitaba hablar conmigo. Ya comenzaba a presentir lo que vendría
porque la noté bastante inquieta. Y al entrar, el doctor me informó que mi
esposa ya había partido. Lo que vino después representó el momento más duro y
triste de toda mi existencia, y definitivamente cambiaría brutalmente mi vida
por completo y para siempre.

Tras la ceremonia de
cremación de sus restos, nos llevamos la urna con sus cenizas a casa, y la
pusimos en el comedor, en el aparador donde está la urna con las cenizas de mi
suegro. Y siento que nos acompaña siempre en casa. A partir de ese momento, en
casa éramos David y yo, y por supuesto, agregando a la hijita perruna Frida,
quien también es parte de la familia. Lo bueno es que con David siempre tuvimos
una muy buena relación, y la confianza siempre fue enorme. Por eso es que
cuando sucedió este durísimo momento, pudimos afrontarlo, y apoyándonos
mutuamente. En los meses inmediatos, yo me iba a encargar de todo lo
concerniente a la propiedad de la casa y todas aquellas cosas en que mi amada
esposa era titular, para hacer el respectivo cambio de titularidad. En sus
últimas semanas, algo que me pidió Silvana fue que la propiedad de la casa
saliera a nombre de David y se lo prometí con todo mi corazón. Ese fue mi
propósito y compromiso en los meses venideros, cumplir con su voluntad.
Paralelamente, también inicié un procedimiento en su AFP, Profuturo, para
solicitar una pensión de sobrevivencia que me correspondía. Tras varios meses,
al final, en Junio, concluyó el procedimiento, y desde Julio, me abonan en mi
cuenta mi pensión de sobrevivencia, mes a mes, y esto será hasta el día que
deje este mundo. Sin duda, fue un regalo divino de parte de ella. Merecido o
inmerecido, no lo sé, pero al menos, esto me permitirá vivir con tranquilidad y
sin necesidad de angustiarme por llegar como sea a fin de mes.
Sin duda, quizás lo más
difícil en estos doce meses, fueron aquellas fechas importantes sin ella, las
primeras sin la persona ausente. El año pasado fue Navidad y Año Nuevo, no fue
fácil, pero con David la pasamos muy bien en casa los dos y lo disfrutamos en
esas dos fechas. Luego en este año, se han venido dando fechas como mi cumpleaños
en febrero, el cumpleaños de David en abril, el día de la Madre en mayo, mi
aniversario de matrimonio en junio y el cumpleaños de Silvana en Octubre, hace
exactamente dos semanas. Y ahora, este primer aniversario. Pero siempre es así
en el primer año, ya he pasado por eso, y sé que en lo sucesivo, ya uno
recordará con amor y alegría estas fechas.

Luego de la partida
física de mi esposa, siempre me dije que mis objetivos de vida serían tener Paz
y Tranquilidad. Definitivamente, mi vida ya no volverá a ser la misma sin ella,
y nada ni nadie harán que las cosas vuelvan a ser como antes. Ya nada es igual.
Pero, este proceso de duelo que me ha tocado atravesar, lo he hecho con mucha
fuerza de voluntad y no permitirme derrumbarme o tirarme al abandono. Eso no es
lo que ella desearía para mí. Ya he recorrido este camino de luto cuando perdí
a mis padres, sobre todo, a mi madre. Y sé que hay luz al final del camino y
que se sale de esto. Herido, con cicatrices y golpeado, pero se sale de esto.
Además, también hay que dejar que el tiempo haga su trabajo de cicatrizar esas
abiertas heridas internas, y no sabotearse uno mismo, raspándose a cada rato
las heridas. Para mí, esos son dos elementos fundamentales para atravesar un
proceso de duelo: fuerza de voluntad y el
transcurrir del tiempo. Eso fue lo que hice en estos doce meses posteriores
a su partida, y hoy puedo decir que me siento más tranquilo, mucho más
tranquilo que hace un año. Pienso en ella cada día y no hay día en que no me
dirija a ella o acaricie su urnita. Eso va a ser así hasta el día en que nos
volvamos a encontrar. Pero ya hablar de ella no me afecta ni me destroza por
dentro, ni me desgarra. Ya no la recuerdo con dolor, pesar o tristeza, sino con
nostalgia, algo de melancolía, y también alegría por tantos lindos momentos
compartidos durante 18 años de matrimonio, más el año previo. El 12 de mayo
pasado, hubiéramos cumplido 20 años de relación. Volviendo a la primera línea
de este párrafo, repito, mis objetivos
de vida son tener Paz y Tranquilidad. Eso lo tengo en mi casa. En ese
sentido, soy igual que Silvana, disfruto mucho estando en mi casa, no me
deprime ni me conformo solo con ello. Nadie sabe lo que yo he pasado durante el
2019 y 2020, y parte de este 2021. Y luego del agobiante stress que marcó
brutalmente mi vida en esos años, hoy ya no quiero más eso en mi vida, y quiero
vivir tranquilo. Y lo hago, viendo mis series en canales de streaming, como
Netflix, Amazon Prime, Disney +, Star + y Gaia. Ese es mi relax y definitivamente,
en diciembre del año pasado y los primeros meses de este 2021, fue lo que me
ayudó a disiparme y relajarme en casa. Le debo mucho de mi tranquilidad a esos
benditos canales de streaming. En serio. Y hay series que veo solo, y también
hay series que vemos junto con David, y lo disfrutamos harto. Además que a
ambos nos encanta el futbol y como hinchas de River Plate, seguimos sus
partidos, además de las importantes ligas de Europa y el Brasileirao. Tengo
motivos de sobra para disfrutar tranquilo y en paz en casa. Si hay alguna
ocasión para salir, o alguna reunión más adelante, bienvenido sea. Pero no es
el caso de que me piquen los pies por salir de casa. No, ya pasé por eso en mis
20’s y 30’s. Hoy ya no lo necesito. Y además, también disfruto de mi hijita
perruna Frida, cuya compañía ha sido valiosísima para nosotros y conmigo juega
siempre con su pelota y le encanta pasar por entre mis piernas, ida y vuelta.
Repito lo que escribí en
febrero hace nueve meses. Hoy, un año después de la partida física de mi amada
Silvana, siempre la llevo en mi corazón y el recuerdo de lo hermoso que tuvimos
permanecerá de manera imperecedera dentro de mí. Y por supuesto, soy y seré
totalmente agradecido por los 18 años, 4 meses y 28 días de matrimonio a su
lado. Ya algún nos volveremos a encontrar, no tengo la menor duda de ello.
Mientras tanto, viviré mi vida, honrando su memoria, teniéndola presente
siempre y cumpliendo mi misión en esta vida.