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viernes, 26 de mayo de 2017

ABBA: LOVE ISN'T EASY (BUT IT SURE IS HARD ENOUGH)





Llegamos al cuarto y último viernes de este mes de Mayo, mes de aniversario del blog y hoy corresponde presentarte el segmento dedicado a un tema musical del cuarteto sueco ABBA. Para el día de hoy, he querido escoger una canción del álbum “RING RING” de 1973 -primer álbum del cuarteto-, que en lo personal, me gustó desde que la descubrí a inicios del 2013: “Love Isn’t Easy (But It Sure Is Hard Enough)”. Es más, me atrevo a decir que esta canción debe ser totalmente desconocida por quienes identifican a ABBA solamente por sus clásicos hits. Como lo he dicho en más de una ocasión, en esta sección musical de ABBA no sólo se postean las canciones que todos conocen del grupo, sino también sobre aquellos temas que jamás han sido escuchadas en la radio. En lo que respecta a este buen tema, su estilo oscilaba entre el country el rock, y además, era una clara muestra de que la música de ABBA se caracterizó siempre por su gran versatilidad, pudiendo cubrir diversos estilos, y  la esencia de su sonido. Su ritmo era movido y característico de la década del 70.



“Love Isn't Easy (But It Sure Is Hard Enough)” fue escrita y producida por Benny Andersson y Bjorn Ulvaeus. Fue grabada el 14 de Marzo de 1973, en el Metronome Studio, en Estocolmo, Suecia, e incluida en el álbum “RING RING”, siendo lanzada como single en Europa –más no en Suecia-, Suecia, en ese momento como el grupo Bjorn & Benny, Agnetha & Ani-Frid. Y en lo que concierne a su performance en vivo, el tema nunca fue interpretado por el grupo en sus shows, ello debido quizás al hecho de no haber sido el single principal. Hasta el próximo mes de Junio, en el que tendremos un tema del álbum “WATERLOO”. Será hasta el viernes 24 de Junio. Hasta entonces.



miércoles, 24 de mayo de 2017

DALE U: A UN PASO DE LA GLORIA EN 1972







Un día 24 de Mayo de 1972, hace 45 años, la U llegó a consagrarse Subcampeón en la Copa Libertadores. Hace ocho años escribí este post, apenas a una semana de crear el blog y siempre es bueno actualizarlo y publicarlo con fecha presente. Como señalé en aquella ocasión, soy hincha de la U desde pequeño. Recuerdo que a la edad de 6 años, mi padre me llevó por primera vez al Estadio Nacional, cuando vivíamos en Jr. Huancayo 177, a media cuadra de Wilson, y estábamos relativamente cerca al Estadio. Mi padre era chalaco de nacimiento, pero crema de corazón, y por ende, inculcó en su primer hijo su afición por la crema. Recuerdo que ese primer partido fue por el Torneo Descentralizado, y si no me equivoco, fue ante el KDT y ganó la U por goleada. En ese momento, me gustó ir con mi padre al estadio y comenzamos a tener esa costumbre de ir a ver a la U con cierta frecuencia y así me fui haciendo hincha crema. Años más tarde, al terminar 1971, la U alcanzaba el título nacional -Alianza fue subcampeón- y una vez más, jugaría la Copa Libertadores en 1972.

Mucho se ha comentado sobre el subcampeonato de la U en la Copa Libertadores de ese año 1972, pero aquellos que están en la base 3, base 2 y hasta los hinchas adolescentes solamente han escuchado de esa campaña muy vagamente, y leído lo que las estadísticas indican en Internet, ya que no se ha visto en la TV ninguna imagen de archivo de algunos de los partidos de la U de esa campaña copera, y es una pena que las nuevas generaciones de hinchas cremas no puedan ver algunos de esos partidos en 1972. Pero, como alguien que siguió esa campaña por TV y que vibró paso a paso cada partido crema, deseo compartir con todos ustedes, lo que fue mi vivencia como hincha siendo todavía un niño, y así poder darles un poco más de luz a aquellos que solamente de mención saben de la existencia de este subcampeonato. Es bueno señalar que en esa época, los partidos ganados recibían 2 puntos, y no 3, como ahora.


Era 1972 y el que escribe tenía nueve años de edad y estaba en Tercero de Primaria, pero me acuerdo como si fuera ayer. En la primera fase, nos tocó en el grupo 4 con los equipos chilenos, San Felipe y la U de Chile, campeón y subcampeón, respectivamente. Recordemos que en esas épocas, eran solamente cinco grupos de cuatro equipos -campeones y subcampeones de dos países- y clasificaba el primero de cada grupo. Los equipos peruanos contaban con buenos elencos. La U tenía la base de la selección de ese entonces y Alianza contaba con Teófilo Cubillas y César Cueto. Un 25 de febrero de 1972 arrancó la Copa Libertadores para los peruanos, con un triunfo crema por 2-1 con goles de Percy Rojas y "Cachito" Ramírez -el verdadero "Cachito". De allí los siguientes partidos de la U fueron en Chile y consiguieron resultados diversos: perdieron 0-1 ante la U de Chile en un partido bastante áspero y duro -Angel Uribe fue expulsado-, y por otro lado, ganaron 3-1 al San Felipe, donde dieron una lección de fútbol dinámico y efectivo, con dos goles de Hector Bailetti y uno de Percy Rojas. Luego vinieron los partidos de vuelta, y en mi opinión, el siguiente partido fue determinante para las aspiraciones cremas. 

La tabla estaba disputada y era vital no perder puntos. Fue el clásico U - Alianza y aunque soy crema de corazón, pero debo reconocer que Alianza comenzó jugando muy bien y supo neutralizar los ataques cremas y en el primer tiempo Cubillas abrió la cuenta. Confieso que comencé a preocuparme en ese momento. La U atacaba desordenadamente y no llegaba al arco aliancista, el cual se encontraba protegido por una joven revelación de apellido Ponce, que había brillado en los partidos que Alianza jugó en Santiago y ahora ante la U era una muralla impenetrable. Era la figura de la cancha y la desesperación de los delanteros cremas se hacía cada vez más notoria. Y lo peor para los hinchas cremas era que Alianza seguía jugando bien y llegaba con más peligro. Hasta que a mediados del segundo tiempo, Cubillas colocó un pelotazo lejos del alcance de H.H. Ballesteros y anotaba el segundo gol íntimo. En ese momento, de puro amargo, me paré y me fui a mi cuarto a acostarme porque con esa derrota, Alianza alcanzaba la punta y era el favorito a ganar el grupo. Pero, a veces la suerte juega de manera inmerecida en favor de unos y en forma injusta contra otros. En una jugada trabada, se lesionó el arquero Ponce, y no pudo seguir en el partido. En ese momento se le apareció la virgen a los cremas, porque entró el arquero suplente aliancista de apellido Salinas, quien era una soberana madre en el arco. Y la U se fue con todo, y con dos goles de Percy Rojas -uno de ellos chorreadazo por falla de Salinas que terminó gateando en el cesped- logró el 2-2 faltando cinco minutos. No está demás decir que al escuchar desde mi cuarto la lesión de Ponce, de inmediato me paré de mi cama y regresé a la sala a ver el partido y a gritar el empate crema, que le devolvía la vida a la U. Voy a ser honesto, Alianza mereció ganar ese partido, pero los partidos se ganan, no se merecen y esa vez la suerte jugó a favor de la U. El siguiente partido fue ante San Felipe en Lima y el score acabó 0-0, desperdiciando la chance quedar solo en el primer lugar del grupo. Ya Alianza la había ganado 1-0 a San Felipe y con el empate crema alcanzaron en la punta a la U. Y vino otro partido que jugó a favor de los cremas. Jugaban Alianza contra la U de Chile y ya en Santiago había ganado Alianza 3-2, y era el claro favorito. Si ganaba, se afirmaba en la punta. Pero se dio lo inesperado. La U de Chile le ganó a Alianza 4-3 con una desastrosa actuación de Ponce, quien regaló goles en forma inexplicable y que significó su partida futbolística de defunción, porque después de allí, nunca más se supo de él. Solamente quedaba el último partido entre las 2 U, la U peruana y la U de Chile. Tanto Alianza, la U y la U de Chile estaban igualados con 6 puntos y si la U ganaba pasaba a la siguiente ronda. Un 26 de marzo, se cerraba la primera ronda de la Copa Libertadores para el Grupo 4. La U salió con todo y fue un total vendaval y se pasó por encima a la U de Chile y en los primeros 45 minutos liquidaron al rival con goles de Cachito Ramírez y Percy Rojas. Luego vendría el descuento chileno, pero no amenazaría el dominio crema y finalmente el partido culminó 2-1 a favor de los cremas y la U pasaba a semifinales, una vez más.

Luego vino el sorteo y a la U le tocaba enfrentarse a los tradicionales equipos uruguayos Peñarol y Nacional -quien era el último campeón mundial Interclubes. En el otro grupo estaban Independiente de Argentina, Sao Paulo de Brasil y Barcelona de Ecuador. Pero en ese momento, se presentó un gran problema para los intereses de la U en la Copa. Justo al momento de iniciarse la etapa semifinal, la selección peruana dirigida por el húngaro Lajos Barotti iba a comenzar una gira por Europa y Asia, como preparación para las eliminatorias pre-mundialistas de 1973. Y cinco jugadores titulares de la U formaban parte de la selección: Hector Chumpitaz, Juan José Muñante, Percy Rojas, Hector Bailetti y Felix Salinas. La U quedaba mermada sin su capitán y sin sus tres delanteros estrellas. Así enfrentaría en semifinales a los uruguayos. Ello hacía albergar muy pocas esperanzas a los hinchas cremas porque la U jugaría con suplentes ante equipos consagrados y coperos. El 11 de abril del 72 arrancó el grupo A de Semifinales y jugaron en Lima, la U ante Peñarol. El hecho de no contar con sus titulares generó muy poco interés por parte de los hinchas y por ello, solo asistieron 17,000 espectadores. Fue un partido bastante luchado, donde la U nunca se rindió, y con un gol muy dudoso, Peñarol se impuso por 3-2. Mal inicio para las aspiraciones cremas, y encima con suplentes. El siguiente rival era el consagrado Nacional de Montevideo, que venía con todas sus estrellas, con Manga en el arco, Montero Castillo, Luis Cubilla, Espárrago, Luis Artime, entre otros. Era aparentemente la estocada final para la U y un año atrás, estos dos equipos se habían enfrentado en semifinales de la Copa en el mismo grupo, quedando 0-0 en Lima y perdiendo la U de visita por 0-3. Pero ese viernes 14 de abril de 1972 quedará grabada en la memoria de todos los hinchas cremas que tuvimos la suerte de ver ese partido por TV -aunque lo pasaron por diferido, pero al no enterarme del resultado era como si lo hubiera vivido en directo. La U comenzó jugando bien, respetando al rival y tocando la bola. Tras un primer tiempo parejo en que el marcador no se abrió, vinieron 45 minutos que fueron para el eterno recuerdo. Ese momento lo tengo en mi retina como si fuese ayer. Iba ya casi la mitad del segundo tiempo cuando Percy Vilchez remata un balón que choca en el parante descolocando a Manga, y lentamente de bote en bote, la bola fue entrando al arco. Era el primer gol peruano, y parecía mentira estar ganándole al campeón mundial interclubes. Sacudido por el gol, Nacional salió con todo y allí aprovechó la U para afianzarse en la cancha. Minutos después, Cachito Ramírez lanza un zapatazo desde fuera del área y convierte el segundo gol. El triunfo crema era ya algo posible y nos llenaba de emoción ese resultado. Era un 2-0 inobjetable y esta vez, no atribuido a la suerte sino a la garra crema demostrada esa noche. Pero eso no iba a ser todo, faltaba la cereza encima de la torta. Y en los últimos cinco minutos, Percy Vílchez entró al área y quedó solo frente a Manga, y en eso lo dribleó y se lo llevó con todo, pero en vez de anotar el gol se detuvo -generando en ese preciso instante las fugaces requintadas y mentadas de madre de los hinchas-, y volteó y se volvió a llevar a Manga, quien terminó gateando en el suelo, y esta vez Vilchez reventó la red con un gol de antología que me hizo derramar mis primeras lágrimas de emoción por un triunfo de caracter futbolístico. Universitario 3, Nacional 0. Eso decía el score, y los pesimistas o los que no confiaron en el club de sus amores, simplemente se la perdieron y no la gozaron como los que sí vibramos esa noche. Terminada la primera ronda de la semifinal, Peñarol encabezaba la tabla con 3 puntos -había igualado 1-1 con Nacional-, la U tenía 2 y Nacional 1 y venían los dos partidos en Montevideo. Objetivo bastante difícil, pero no imposible.


El 25 de abril la U enfrentó nuevamente al Nacional y ese noche hubo problemas con la transmisión y no se vieron las imágenes y solo se escuchaba la voz de Humberto Martínez Morosini narrando el partido y generando que estuviésemos escuchando el partido pegados frente al televisor. Comenzó ganando Nacional 1-0, pero la U a los pocos minutos igualó con gol de Cachito Ramírez. Y minutos después, se dio una jugada que en mi opinión fue clave para el resultado final. Penal cobrado a favor de Nacional, y lo ejecutó Luis Cubilla y Ballesteros se convirtió en el héroe crema al atajar una y otra vez el penal uruguayo. Esa inyección anímica permitió que la U marcara el segundo gol por intermedio de Cachito Ramírez y comenzando el segundo tiempo, una vez más Cachito se consagrara logrando un triplete. Poco después Nacional descontaría y faltando poco para que culmine el partido, Nacional con tiro penal, igualó 3-3. Un buen resultado para la visita y faltaba el partido ante Peñarol. El sábado 29 de abril del 72, la U sacó otro punto valioso empatando 1-1 ante Peñarol, en un partido muy parejo, con gol de Percy Vílchez, quien fue expulsado injustamente por el árbitro. Quedaba el último partido entre los dos equipos uruguayos. La U y Peñarol estaban igualados en 4 puntos -la U tenía + 2 de diferencia de goles y Peñarol tenía + 1- y Nacional tenía 2 puntos con una diferencia de goles de - 3. Un triunfo o un simple empate de Peñarol lo clasificaba a la final, y si Nacional pretendía clasificar debía golear por 5-0. La U esperaba en balcón y habiendo visto el nivel de los tres equipos, Peñarol era el claro favorito. Recuerdo que con mis amigos del colegio coincidíamos en que Peñarol pasaría porque Nacional lo iba a ayudar por ser ambos del mismo país, y que al menos la U había hecho una muy buena campaña en la Copa. ¡Cuan equivocados estuvimos! Aunque no trasmitieron ese partido, se escuchó por radio. Nacional había salido con todo a arrasar a su clásico rival, y ese 3 de mayo de 1972 quedó en clara evidencia la enorme rivalidad entre Nacional y Peñarol. Nacional ganó ese partido 3-0 y se perdió dos penales que hubiesen significado su pase a la final. Al terminar el partido, el Centenario de Montevideo terminó en silencio. El resultado entre Peñarol y Nacional motivó una declaración del presidente de Uruguay, Juan María Bordaberry, quien comentó que “esta es una demostración de cómo es el fútbol en el Uruguay”. Bordaberry era hincha de Wanderers. Los dos equipos uruguayos se habían eliminado entre sí y quien había pasado a la final, por primera vez en su historia era Universitario de Deportes, en una campaña más que meritoria.



El rival a enfrentar fue Independiente de Argentina, ya dos veces campeón de la Copa Libertadores en la década del 60, y con figuras como el arquero Santoro, Pavoni y el "Pato" Pastoriza. Pero en ese momento, se presentó un dilema para el técnico Roberto Scarone. La gira de la selección había terminado -con resultados más negativos que positivos- y los cinco titulares de la U ya estaban de vuelta en el equipo. La pregunta era, ¿con quién jugar los partidos de la final? ¿Con los titulares que destacaron en la primera ronda ante los equipos chilenos? ¿O con los suplentes que habían logrado la clasificación a la final? Menudo dilema, porque si se elegía lo segundo y si el resultado no era favorable, lo primero que dirían sería, ¿por qué no se puso a los titulares? Y finalmente Scarone optó por los titulares.

El 17 de mayo fue el primer partido en Lima y la U formó con Ballesteros, Soria, Cuellar, Chumpitaz, Luna, Techera, Carbonell, Castañeda, Bailetti, Rojas y Ramírez. Ante 45,473 espectadores, en el Estadio Nacional -partido al que fueron mis padres- Universitario e Independiente de Avellaneda igualaron 0-0, en un partido duro, parejo y por momentos, enredado. La Copa se definiría en Avellaneda.


El 24 de mayo ante 55,000 fanáticos se jugó la revancha en la "Doble Visera" de Avellaneda. La "U" formó con Ballesteros, Soria, Chumpitaz, Cuéllar, Luna, Techera, Alva, Cruzado, Castañeda, Muñante, Rojas y Ramirez. A los 6 minutos de iniciado el partido, Maglioni -en clarísima posición adelantada para muchos- marcó el primer gol de los rojos. Luego el partido siguió parejo, la U atacaba pero no llegaba con profundidad e Independiente manejaba el resultado. Hasta que a los 16 minutos del segundo tiempo, una vez más, Maglioni convertía el segundo gol de Independiente e inclinaba la balanza para los "diablos rojos". Debo confesar una vez más, que para mí en ese momento, ya no había nada que hacer y me fui a mi cuarto, y mi padre se quedó viendo el partido.

Pero si hay una característica que fue siempre exclusiva de la U, fue su clásica "garra crema". La U no bajó los brazos y siguió presionando y a los 36 minutos del segundo tiempo, Percy Rojas anotaba el descuento. Recuerdo que desde mi cama, escuché a mi viejo gritar "Gool de la U", y como un rayo, me paré de mi cama y regresé a la sala a ver lo que quedaba del partido al lado de mi viejo. Voy a ser sincero, no ví el gol de la U -y tuve que esperar casi 30 años para que en un programa de Fox Sports dedicado al Independiente, pudiera ver ese histórico gol crema en Avellaneda. La U se fue con todo al arco argentino y hubieron hasta dos salvadas sobre la línea del defensa Pavoni, a tal punto que la hinchada argentina terminó pidiendo la hora de término del partido, ya que el empate estaba cerca y era cuestión de tiempo. Francamente si ese partido hubiera durado cinco minutos más, me atrevo a decir que la U empataba y eso habría generado un partido de desempate en cancha neutral. Pero la suerte que acompañó a la U en varios momentos en esta Copa, esta vez le fue esquiva y al final, el partido terminó 2-1 a favor de Independiente, que fue un justo ganador. La U había perdido ante un gran equipo que no sólo ganó la Libertadores de ese año 1972 sino también llegó a ganarla en 1973, 1974 y 1975, tetracampeonato que no ha sido igualado hasta el día de hoy. Sobretodo, la U había mostrado garra, habilidad y fuerza para superar situaciones complicadas y hay que reconocerlo, en muchos pasajes también tuvo la suerte del campeón. Y he querido incluir este video de Youtube en donde en sus primeros segundos, puede verse el gol crema en Avellaneda. El resto del video es sobre la campaña de Independiente en esa década del 70, pero lo que nos interesa a los hinchas cremas son esos primeros 10 segundos.



Hace 45 años, un equipo peruano logró por primera vez llegar a disputar una final de la Copa Libertadores y fue el primer equipo del Pacífico en alcanzar ese logro. Quedará en el hincha crema de ese entonces la duda de qué hubiera sucedido si hubiesen jugado los suplentes, y si el resultado hubiera sido otro. Nunca lo sabremos porque sería entrar solamente en especulaciones y conjeturas. En el momento, el técnico confió en la experiencia y era poco concebible dejar en la banca a Chumpitaz, Percy Rojas y Juan José Muñante, titulares indiscutibles en la U. Desafortunadamente, no alcanzó para conseguir el título, pero eso no enerva para nada el enorme e indiscutible mérito de la U, que llegó a la final, dejando en el camino a dos poderosos y coperos equipos uruguayos como Peñarol y Nacional. Después de esta gran campaña, la U ya no volvió a repetir faenas similares y en 1975 -tras dejar en la primera ronda a Peñarol y Wanderers- estuvo a punto de volver a jugar una final -que hubiera sido de nuevo ante Independiente- pero perdió esa posibilidad empatando en Lima ante Unión Española de Chile al igualar 1-1, cuando un triunfo era suficiente. Pero queda en el recuerdo de los que vivimos esa campaña en 1972, de cómo superando las adversidades y los pronósticos negativos adelantados, a punta de coraje y pundonor, llegaron a convertirse en Subcampeones de América.

¡Gracias Cremas por haberme dado a los nueve años de edad, mis primeros momentos futboleros felices y emotivos y que llegaron a consolidar mi afición e hinchaje por la U! ¡¡Y DALE U!!





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