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domingo, 28 de septiembre de 2025

EL ORIGEN DE MI HINCHAJE POR RIVER PLATE

 


Hoy, 28 de setiembre, se celebra el Día Internacional del Hincha de River, en conmemoración del nacimiento del nacimiento de Angel Labruna, máximo ídolo del club. Y es por ello, que hoy he querido publicar este post sobre el orígen de mi hinchaje por River Plate. La gente que me conoce sabe que soy futbolero, y que aquí en Perú, soy hincha de Universitario de Deportes, o la U para sus hinchas cremas. Pero también, a nivel internacional, soy tremendamente hincha de RIVER PLATE, de Argentina. Y lo soy desde 1976, cuando tenía 13 años de edad, y supe de la existencia de ese gran equipo liderado por Beto Alonso -quien un año atrás había sido campeón en Argentina-, y su destacada participación en la Copa Libertadores en 1976, llegando a la final y cayendo ante Cruzeiro de Brasil. A partir de allí, comencé a seguir a River Plate y hasta la fecha soy un confeso hincha plumífero. Sin embargo, hay dos cosas que muchas personas -entre amigos y familiares-, siempre me han preguntado: 1) Por qué en 1976 me hice hincha de River siendo yo peruano, y cuál fue el origen de mi plumaje riverplatense; y 2) Cómo fue evolucionando mi calidad de hincha, pasando de simpatizante a admirador, y luego a un hincha normal, para finalmente ser hoy un hincha apasionado de River Plate. con este post pretendo dar respuesta a esas dos interrogantes.


Comencé a saber de clubes argentinos allá por 1971, cuando en la fase de grupos de la Copa Libertadores -en esa época participaban el campeón y subcampeón de cada país en cinco grupos de cuatro equipos- el campeón y subcampeón peruano -Cristal y la U- les tocó con sus pares argentinos. Y los primeros equipos argentinos que vi en TV fueron Boca Juniors y Rosario Central. En ese mismo torneo continental, cuando el tercer partido de desempate de la final se jugó aquí en Lima, supe de Estudiantes de la Plata de Argentina -que venía con el cartel de tricampeón de la Copa en 1968, 1969 y 1970-, que jugó la final ante Nacional de Uruguay, cayendo 0-2. Al año siguiente, 1972, me tocó saber de Independiente de Avellaneda, cuando se enfrentó a la U en la final y se coronó como campeón -título que repetiría en 1973, 1974 y 1975. Hasta ese momento, esos eran los equipos argentinos que conocía y había visto jugar en la TV. Sinceramente no recuerdo bien si fue en 1974 o 1975, pero un día le pregunté a mi padre lo siguiente: “Así como el clásico peruano es entre la U y Alianza Lima, y el clásico uruguayo es entre Peñarol y Nacional, ¿Cuál es el clásico del futbol argentino?”. Y mi viejo me contestó que era entre Boca Juniors y River Plate. En ese momento le pregunté “¿River Plate? ¿Es tan famoso en Argentina?”. Y mi viejo me dijo, “Claro que sí, hace tiempo fueron muy famosos como ‘La Máquina’ en la década del 40. Era un equipazo y lo ví jugar aquí en Lima”. Ese equipo tenía una delantera extraordinaria compuesta por Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. En ese momento, eso me quedó grabado en la cabeza, aunque me sorprendía no ver a River en instancias mayores en la Copa Libertadores en esa primera mitad de la década del 70. 


Tras haber seguido las campañas de la U en la Copa Libertadores en los años 1971, 1972 -cuando llegó a la final-, 1973 y 1975, cuando no la jugó en 1976 -en ese año la jugaron Alianza Lima y Alfonso Ugarte de Puno contra los colombianos-, como que seguí los partidos de la Copa con poco interés. Hasta que un día leyendo un periódico local, me topé con una nota cuyo titular decía ‘Los Millonarios de River Plate’, y que hablaba de la muy buena campaña en su grupo en la que había terminado en primer lugar y clasificado a semifinales -en esa época clasificaban el primero de cada uno de los cinco grupos, a los que se sumaba el campeón del año anterior, e iban en semifinales de dos grupos de tres, y los ganadores de cada grupo llegaban a la final. Y en esa nota, lo ponían como candidato a llevarse la Copa Libertadores. Eso capturó totalmente mi atención y generó que me interesara en seguir la campaña de River Plate en semifinales, sabiendo que se enfrentaría en su grupo en semifinales contra Independiente -si había dos equipos del mismo país, iban de frente al mismo grupo. Y ese grupo se completó con Peñarol de Uruguay. La lucha por llegar a la final iba a ser dura porque Independiente iba por la quinta Copa consecutiva. Pero River también tenía un gran equipo liderado por el gran Beto Alonso y con figuras como Fillol, Perfumo, Passarella, J.J. López, Merlo, Sabella, Pedro Alexis Gonzales -campeón en Perú con Defensor Lima en 1973-, Luque y ‘Pinino’ Más. Y como era de esperar, la lucha por ese primer lugar con el pase a la final fue muy peleada entre los dos equipos argentinos y ambos quedaron empatados con 5 puntos, obligando a un partido de desempate el 16 de Julio. Recuerdo que no se transmitió por TV, y esa noche estuve con la radio prendida escuchando el programa ‘Ovación’ en Radio El Sol, en donde cada media hora iban informando cómo transcurría el partido. El partido iba 0-0 y cuando todo indicaba que habría tiempo suplementario, se escuchó que había noticias desde Buenos Aires y en la transmisión argentina el narrador grita, ‘Goooooooool, de River Plate, Pedro Alexis Gonzales’. El gol fue a los 40 minutos del segundo tiempo y los cinco minutos restantes se hicieron muy largos hasta esperar nuevamente el pase con la transmisión argentina, hasta que se anunció el final del partido, con el triunfo de River por 1-0 ante Independiente y el pase a la final que disputaría ante Cruzeiro de Brasil.  Desafortunadamente los partidos de la final no fueron transmitidos por TV y en la ida en Brasil, Cruzeiro goleó 4-1, en la vuelta, River ganó 2-1, y en el partido de desempate, Cruzeiro ganó 3-2. No se logró el título, pero ese fue el momento que prendió la mecha en mí para comenzar a interesarme en todo lo que tuviera que ver con River Plate. También hubo otro hecho que hizo que me terminara de enganchar completamente con River: lo mucho que me gustó su uniforme. Cuando ví jugar a la selección peruana TV, siempre me gustó la camiseta blanca con la franja roja. Por ello, cuando noté que River tenía la misma camiseta, me gustó mucho. Pero si hubo algo que me encantó fue la combinación de esa camiseta con el short negro y medias blancas. Eso me llenó completamente la vista porque con esa camiseta, ya había visto diversas combinaciones y ninguna me gustó. Ni con el pantalón blanco de la selección de Perú, ni con el short azul del club Deportivo Municipal, ni el short rojo del Alfonso Ugarte de Puno. Con el short negro era la combinación perfecta para mí, y sobre todo, con las medias blancas -no negras. A partir de ese momento, se convirtió en el uniforme de un club que más me gusta. Y este hecho, conjuntamente con lo que descubrí en esa campaña en la Copa Libertadores de 1976, constituyeron el origen y punto de partida del recorrido con el que se fue construyendo mi afición y posterior pasión por los colores de River Plate.


Entre 1977 y 1978, ante la proximidad del mundial de futbol en Argentina en 1978, comencé a coleccionar revistas pasadas como “El Gráfico” y “Goles” con el fin de empaparme con TODO lo que tuviera que ver con River Plate. Así pude conocer su brillante campaña que lo llevó a ganar el Metropolitano y el Campeonato Nacional en 1975, y también lo que siguió en años posteriores. Cada vez que pasaban por TV algún partido de River -que era muy poco frecuente-, me plantaba frente al televisor a verlo. Seguí la campaña de la Libertadores en 1978, cuando se quedó en semifinales ante Boca, y en 1980, cuando los equipos peruanos -Sporting Cristal y Atlético Chalaco- se enfrentaron a los argentinos, River y Vélez, clasificando Vélez. Sin embargo, a mediados de los 80’s, algo llamaba mi atención y era que River nunca había ganado una Copa Libertadores. Hasta ese momento, Independiente, Racing, Estudiantes de la Plata, Boca Juniors y Argentinos Juniors ya habían sido campeones. Pero no figuraba River -que había sido finalista en 1966 ante Peñarol y en 1976 ante Cruzeiro, perdiendo en ambas ocasiones. Y siguiendo la costumbre de jugar una final cada 10 años, en 1986 volvió a disputar una final y esta vez fue ante el América de Cali. Nuevamente tenía un gran equipo con cinco campeones del mundo, Nery Pumpido, Oscar Ruggeri, Héctor Enrique, Américo Gallego y el Beto Alonso, además de Antonio Alzamendi y Juan Gilberto Funes. Y esta vez, a la tercera fue la vencida, y por primera vez en su historia, River logró su primera Copa Libertadores. Llegué a ver por TV los dos partidos: en la ida River se impuso con autoridad por 2-1 en el mismo Cali, y en la vuelta, ganaría 1-0 con gol de Funes. Fue mi primera gran emoción como hincha de River, y ese gran año 1986 se cerró con broche de oro al ganar la Copa Intercontinental ante el Steaua Bucarest de Rumania por 1-0, con gol de Alzamendi. Diez años después del origen y punto de partida de mi interés y afición marcada por River, y tras un recorrido como admirador y simpatizante, con su primera Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, en 1986 todo eso generó una transformación en mí, y a partir de ese momento, me convertí ya en un hincha millonario, a los 23 años de edad. 



En los siguientes 40 años (1986-2025) siempre hinché por River, y puedo señalar algunos acontecimientos que formaron parte del bagaje dentro mi pasión por mi querido River, y que los pondría en mi Top-5, en orden cronológico. 

1) 1996: SEGUNDA COPA LIBERTADORES. Disfruté viendo los dos partidos de la final, nuevamente ante el América de Cali. Otra gran alegría. Que se extendIó con el tricampeonato, que comprendió el Apertura 1996, Clausura 1997 y Apertura 1997, de manera consecutiva.

2)  2014. DOBLE ALEGRIA MILLONARIA. River logró ser campeón del futbol argentino luego de seis años, y a nivel continental la Copa Sudamericana, tras eliminar en semifinales a Boca y en la final a Atlético Nacional de Medellín.

3)  2015. TERCERA COPA LIBERTADORES. Tras una angustiosa clasificación en fase de grupos, eliminó a Boca en Octavos, dio una lección de futbol en Belo Horizonte al golear 3-0 a Cruzeiro en Cuartos, y en la final goleó 3-0 a Tigres de México.

4)  2018. CUARTA COPA LIBERTADORES.  Esta vez fue ante el clásico rival, Boca Juniors. Tras empatar 2-2 en la Bombonera, y tras incidentes que suspendieron el partido de vuelta, se decidió que se jugaría en Madrid, en el Santiago Bernabeu. Y en una final histórica, River se impuso 3-1 a Boca.



5)  2019. Este año fue muy especial para mí como hincha de River. En primer lugar, tuve la dicha de ver por primera vez en mi vida a River Plate en el primer partido de la Libertadores ante Alianza Lima, que terminó 1-1. Y más de ocho meses después, se decidió que la primera final única se llevaría a cabo en el Estadio Monumental en Lima, Perú, ante Flamengo de Brasil. Y tuve la dicha de estar presente allí. Lamentablemente, a tres minutos del bicampeonato, Flamengo se lo volteó 2-1 y se coronó campeón. Pero al margen del resultado que no fue el deseado, realmente fue la mejor experiencia deportiva de toda mi vida.


Finalmente, en esta nueva década, y a partir del 2020, River no ha vuelto a conquistar título internacional alguno. En la Libertadores, en el 2020 fue eliminado por Palmeiras en semifinales, en el 2021 llegó a Cuartos de final siendo ampliamente superado por Atlético Mineiro, en el 2022 y 2023 se quedó en Octavos ante Vélez e Inter de Porto Alegre, respectivamente, y en el 2024 volvió a ser superado contundentemente en semifinales por Mineiro. Y en este 2025 le tocó ser superado en Cuartos de Final por Palmeiras. Ya son siete años sin lograr la ansiada quinta Copa Libertadores. 


Por último, y para concluir este post deseo hacer mi Top-3 de los goles de River que más he gritado en mi vida. En tercer lugar, aunque el resultado no fue favorable, pero el gol de Borré en la final del 2019 ante Flamengo lo grité tanto que me quedé ronco toda una semana. En segundo lugar, menciono el gol de Alario en la final del 2015 ante Tigres, porque abrió el marcador en un momento en que parecía que el primer tiempo terminaba 0-0. Y en primer lugar. de lejos, el golazo de Quintero ante Boca en la final en Madrid en el 2018. Sin duda, fue el gol de River que más he gritado y vibrado.


Con 62 años a cuestas, como hincha millonario anhelo algún día llegar a ver a River Plate lograr su quinta Libertadores y no sólo eso, sino también la sexta e igualar a los bosteros, y por qué no la séptima y superarlos. Es muy difícil ese panorama, pero soñar no cuesta nada y antes de dejar este mundo, algún día espero llegar a vivir ese momento. 





viernes, 21 de diciembre de 2018

RIVER PLATE CAMPEON DE LA COPA LIBERTADORES 2018






Quienes me conocen, saben que a nivel internacional, soy hincha a muerte de RIVER PLATE desde 1976. Y el pasado 9 de Diciembre, disfruté al máximo cuando River se coronó campeón de la Copa Libertadores 2018, luego de tres años de su anterior Copa. Pasaba por mi cabeza escribir este post, pero entre una cosa y otra, se fue postergando. Pero antes que termine este año 2018, me decidí a hacerlo de todas maneras. Y aquí estamos. Tras realizado el sorteo de la Primera Fase, se supo que jugaría en el Grupo D, ante Flamengo de Brasil –reciente subcampeón de la Copa Sudamericana-, Santa Fé de Colombia y Emelec de Ecuador. Analizando el contexto, River no andaba bien a nivel futbolístico, deambulaba en la Superliga Argentina, perdiendo puntos inexplicables. River había contratado a un gran arquero como Franco Armari -campeón de la Libertadores en el 2016 con Atlético Nacional de Medellín-, al delantero Lucas Pratto, al lateral Marcelo Sarachi, y al mediocampista colombiano Juanfer Quintero. A ello, se agregaron los regresos de Martinez Quarta y Mayada. Pero, no convencía su nivel de juego. 

PRIMERA FASE.- El debut de River en la Copa fue en Río de Janeiro a fines de Febrero ante Flamengo, en un Maracaná sin público, y en un partido parejo y disputado, empataron 2-2. Cuando parecía que el encuentro acababa 1-2, Camilo Mayada de un patadón desde fuera del área, logró el empate. Era un resultado positivo y un aceptable debut, pero dejando dudas sobre su funcionamiento. El siguiente partido fue de local ante Santa Fé el 5 de Abril, pero en el medio, River jugaba la final de la Supercopa ante su tradicional rival, Boca Juniors. Boca llegaba mucho mejor, y una derrota hubiera sido una estocada fuerte para River. Pero, en la cancha, la cosa fue otra, y River ganó 2-0. Ese triunfo representó un enorme envión anímico y River volvió a encontrarse con el fútbol. Volviendo al segundo partido ante Santa Fé en el Monumental, River fue más, pero no pudo concretar y al final, empataron 0-0. Dos puntos de seis, no era una buena señal, y el siguiente partido era clave en Guayaquil ante Emelec. Si River perdía, quedaba en una situación apremiante, con 2 puntos de 9 jugados. Y en un partido bien planteado, River se impuso de visita 1-0 con gol de Pinola. Terminaba la ronda de partidos de ida, y River estaba en el primer lugar con 5 puntos, empatado con Flamengo, Santa Fé con 3 y Emelec con 1. En el siguiente encuentro, River derrotaba nuevamente a Emelec por 2-1 –mientras que Flamengo y Santa Fé empataban-, y se apoderaba del primer lugar del grupo. El próximo encuentro sería clave, de visita ante Santa Fé, y nuevamente River impuso su juego, ganando 1-0 con gol de Pratto, asegurando su clasificación a Octavos –Flamengo hacía lo mismo con Emelec. Para la última fecha, a finales de Mayo, River llegaba con 11 puntos y Flamengo con 9, y entre ambos se disputarían el primer lugar del grupo. River con un empate lo aseguraba, y así ocurrió, en un encuentro parejo que culminó 0-0, y terminó primero con 12 puntos. 

OCTAVOS DE FINAL.- Tras el sorteo de Octavos de Final, sin duda alguna, el partido más atractivo de Octavos era entre River y Racing de Avellaneda. Era el rival que todos querían evitar y a River le tocaba bailar con la más fea. Racing era el puntero de la Superliga, y considerado el mejor equipo del torneo argentino, bajo la conducción del Chacho Coudet. Había mostrado muy buen nivel de fútbol en la fase de grupos, pero para esta etapa de Octavos, había perdido a su mejor jugador, Lautaro Martínez, quien se fue a jugar al Inter de Milán. Igual era una llave de pronóstico reservado y no había favoritos, y cualquiera podía ganar. El primer partido de ida fue en Avellaneda a inicios de Agosto, y fue muy parejo. El primer tiempo fue de River, que desaprovechó varias oportunidades para abrir el marcador. En el complemento, y luego de la expulsión de Ponzio, Racing manejó mejor el partido, pero sin llegar a doblegar el arco de Armani. Al final, el marcador quedó 0-0 y la llave se definiría en el Monumental, a fines de Agosto. En el encuentro de vuelta, River se llevó de encuentro a Racing, con dos goles en el primer tiempo de Lucas Pratto y Exequiel Palacios. Con el 2-0 a favor, River manejó mucho mejor el partido y al final, llegó el tercer gol de Borré. Con toda justicia, River se clasificaba a Cuartos de Final, dejando en el camino a un buen equipo como Racing. Y ahora esperaba al ganador de la llave entre Santos de Brasil e Independiente de Avellaneda.

CUARTOS DE FINAL.- River Plate llegaba a Cuartos de Final y enfrentaba a Independiente de Avellaneda. Otro equipo argentino que se cruzaba en su camino, y encima, era el vigente campeón de la Copa Sudamericana 2017, que además, tenía muy buen nivel de juego. Otra llave de pronóstico reservado. El partido de ida fue en Avellaneda el 19 de Setiembre, y al igual como pasó en Octavos, River fue superior en el primer tiempo, desperdiciando chances para abrir el marcador. Y en el segundo tiempo, Independiente fue superior y tuvo varias oportunidades de alzarse con el triunfo, pero los palos y Armani salvaron a River. Y en una de las atajadas de la Copa, Armani le sacó una pelota a Gigliotti, que tenía destino de gol. Fue una atajada equivalente a un gol. Nuevamente, la llave se definía en el Monumental el 2 de Octubre. El partido de vuelta fue bastante parejo en el primer tiempo y muy amarrado. Y encima, se produjo una jugada muy polémica, con la falta de Pinola a Benitez dentro del área de River. Todo parecía indicar que era penal y expulsión a Pinola, y habiendo el VAR, el árbitro no lo solicitó, generando mucho más polémica. Para el segundo tiempo, a los 3 minutos, Nacho Scocco marcaba el primero para River. Pero 6 minutos después, Independiente empataba 1-1 y ponía de candela el partido. Con un empate, Independiente pasaba por el gol de visita, pero lo lamentable era que faltando todavía 30 minutos para que acabara el partido, Independiente se dedicó a hacer tiempo y fingir faltas, mostrando cero jerarquía para afrontar el partido. Hasta que llegó el golazo de Quintero, que inclinó la balanza para River. Y faltando 6 minutos, el colombiano sentenciaba el partido con una pintura de gol. River se imponía 3-1 y así, avanzaba a Semifinales. Aunque las voces de protesta por parte de Independiente no se hicieron esperar, señalando que le habían robado el partido. En lo personal, creo que fue muy discutida la falta a Benitez, y al menos, el árbitro debió recurrir al VAR. Pero no lo hizo. No sabemos si esa jugada definía el partido, ya que había bastantes minutos por jugar. Y quien sabe si River igual metía los tres goles en el segundo tiempo. Si hubiera pasado a cinco minutos del final del partido, allí sí podríamos hablar de un momento decisivo en el partido. Pero realmente, eso es entrar en el terreno de la especulación.

SEMIFINALES.- La semifinal enfrentaría a River ante el vigente campeón de la Copa Libertadores 2017, Gremio de Brasil, un muy buen equipo y rival muy complicado, que tenía serias posibilidades de lograr el bicampeonato. Además, había dejado en el camino a dos equipos argentinos, a Estudiantes de la Plata en Octavos por penales, y a Atlético Tucumán en Cuartos. En el papel, era el favorito para ganar la llave. El partido de ida fue el 23 de Octubre en el Monumental, y muchos esperábamos un triunfo millonario. Pero River jugó bastante feo el partido, y se encontró con un equipo que no lo dejó hacer su fútbol. Es más, me atrevo a decir que el técnico Marcelo Gallardo se encontró con su némesis, el brasileño Renato Gaucho, y River se encontró con su clon, que jugaba como ellos. Al igual que River, Gremio era un equipo que neutralizaba al rival, no dejándolo jugar y en el momento preciso, te marcaba un gol y jugaba con la desesperación del rival, hasta liquidar el partido. Simplemente, Gremio fue superior y había dado un gran paso para volver a llegar a la final. Gremio definiría de local en Porto Alegre, y una vez más, al elenco millonario lo dieron por muerto y muchos daban por descontado un triunfo de Gremio en su cancha. Pero lo que sucedió en el partido de vuelta fue una historia diferente. El 30 de Octubre, Gremio y River lucharían por su pase a la final. En el primer tiempo, River planteó muy el partido y tuvo varias llegadas de peligro. Gremio no salía de su sorpresa y a los 35 minutos, Leo Gomez marcaba el primer gol brasileño, sin merecerlo, y así se irían al descanso. Las cosas se iban poniendo de color hormiga para River, y en el segundo tiempo, no bajaron los brazos y siguieron atacando, sin suerte. Y en otro momento clave, una vez, Armani le sacó una pelota increíble a Everton, achicándole el espacio, e impidiendo que Gremio liquidara el partido con un 2-0. Si eso se daba, llegaba a su fin el deseo de River de llegar a la final. River insistía, y faltando 9 minutos, Borré lograba el empate con un cabezaso potente. Eso cambiaba el ritmo del partido y River se fue a intentar la hazaña. Ya Gremio había renunciado al ataque. Hasta que una jugada que en un principio, parecía intrascendente y que había generado un tiro de esquina a favor de River, al final motivó que las acciones se detuvieran, ya que le estaban indicando al árbitro una posible mano en el área del defensa brasileño. Eran minutos de tensa espera, hasta que el árbitro se decidió recurrir al VAR para ver la jugada varias veces. Y al final, haciendo el gesto del VAR, el árbitro decretó penal a favor de River. Eran minutos de descuento, y los nervios estaban de punta. Y el Pity Martínez se encargó de ejecutar de manera contundente el penal, logrando el 2-1. El partido duraría unos minutos más, y al final, River derrotaba a Gremio 2-1 y por el gol de visita, pasaba a la gran final. Luego de tres años, River Plate volvía a disputar una final en la Copa Libertadores.

FINAL.- Al día siguiente que River clasificaba a la final de la Copa Libertadores, su archirrival, Boca Juniors, eliminaba a Palmeiras de Brasil, y de esta forma, la gran final se llevaría a cabo entre River y Boca. Algo que nunca había sucedido antes, ya que de acuerdo a los reglamentos, hacían enfrentar a dos equipos del mismo país en instancias anteriores, como semifinales, para que no coincidieran en una final. Esto cambió hace algunos años, y en este 2018, el gran superclásico argentino se trasladaría a la final de la Libertadores. Boca había dejado en el camino a Libertad de Paraguay, a Cruzeiro de Brasil y a Palmeiras de Brasil. El partido de ida en la Bombonera fue parejo y vibrante. River dominó la mayor parte del primer tiempo, pero la salida de Pavón por Benedetto, le hizo un gran favor a Boca y como que se soltaron más en el ataque, hasta que llegó el primer gol de Boca, con el zapatazo de Avila, que fusiló a Armani. Cuando todavía duraban los festejos xeneizes, River sacó el balón del mediocampo y Pratto lograba el empate. Pero antes de terminar el primer tiempo, un cabezaso de Benedetto ponía 2-1 el marcador. En el segundo tiempo, el ritmo siguió igual, y nuevamente, de un tiro libre ejecutado por el Pity, Pratto saltó y el balón se desvió por parte del defensa Izquierdos, y nuevamente, River empataba el partido. Así siguieron las cosas, y una vez más, Armani tuvo una atajada de campeonato, al impedir en una mano a mano, que Benedetto lograra el tercer gol. Otra atajada equivalente a un gol. El partido de vuelta sería en el Monumental, el sábado 24, pero lamentablemente la agresión al bus de Boca por parte de delincuentes que tiraron piedras, a tres cuadras del estadio, motivó que el partido se suspendiera hasta el día siguiente, y luego el domingo, volvió a suspenderse porque habían jugadores de Boca que estaban dañados físicamente. La situación se puso cada vez más incierta, y no se sabía si se jugaba en el Monumental, sin público o en otro país, si se postergaba, si se anulaba y le daban los puntos a Boca. Hasta que al final, la CONMEBOL decidió que el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores se jugaría en el Santiago Bernabeu, en Madrid. Ya la final había sido manoseada, manchada, por elementos ajenos al fútbol y encima, se iba a jugar en Europa. Algo fuera de toda lógica.

Pero igual había que jugarse la final el domingo 9 de Diciembre. El encuentro nuevamente fue parejo. En el primer tiempo, Boca supo neutralizar a River y no lo dejó armar su juego. Además que River jugó horrible y era un pálido reflejo de ese equipo inteligente. Y para coronar eso, una vez más Benedetto abrió el marcador. Sinceramente, al terminar el primer tiempo, pensaba que se venía la noche, y que Boca esperaría atrás y en un contragolpe, liquidaría el partido. En el segundo tiempo, River salió más decidido y hubieron dos momentos claves: la salida de Benedetto por lesión y el ingreso de Juanfer Quintero por Ponzio, quien le dio futbol a River y empezó a tener más protagonismo en el manejo del partido. Hasta que llegó el empate con un golazo de Pratto, tras una jugada brillante. Así llegaron al final de los 90 minutos. En el tiempo suplementario, el partido siguió parejo, hasta que se produjo otro momento decisivo: la tonta expulsión de Wilmer Barrios. A partir de allí, River dominaba el encuentro y así llegó el golazo de Quintero, que le daba ventaja a los millonarios. Sin embargo, Boca no bajó los brazos y con 9 hombres –Gago salió lesionado y Boca ya había hecho sus cambios-, siguió atacando para intentar el empate. Gran derroche de pundonor por parte de Boca y en donde hasta el arquero xeneize se fue hacia adelante. Y en un corner, tras un rechazo de Armani con los puños, Quintero tomó el balón y se la puso en bandeja al Pity, quien solito y sin nadie adelante, anotaba el tercer gol y sentenciaba el partido, el cual concluyó casi de inmediato. Con ello, River Plate lograba la tan ansiada Copa Libertadores y de manera justa. 

River Plate coronaba de manera brillante el 2018. Comenzó el año con muchas dudas y en el camino, fue corrigiendo defectos y mejorando virtudes, de la mano del gran estratega Marcelo Gallardo. River demostró en esta Copa ser un equipo muy integrado, unido y solidario. No habían estrellas, ni el equipo dependía de una o dos individualidades para funcionar. En el partido de vuelta de la semifinal, muchos lo dieron por muerto y resurgió de sus cenizas, tapándole la boca a todos los escépticos. River volvió a demostrar algo que en todo aspecto de la vida uno siempre debe tener presente: nunca rendirse. Contra viento y marea, fue avanzando a paso firme en el torneo, ganándoles a los mejores, y de manera justa y merecida, llegó a lo más alto y por cuarta vez en su historia ganó la Copa Libertadores. 


¡¡RIVER CAMPEON DE LA COPA LIBERTADORES 2018!!  

        
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