Translate

Mostrando entradas con la etiqueta VIAJES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VIAJES. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de octubre de 2010

MI VIAJE A SANTA CRUZ








BOLIVIA. País hermano del Perú desde épocas antiguas. Desde las clases de Historia en el colegio, uno siempre escuchaba de Bolivia, y más adelante, cuando habían partidos de fútbol entre ambas selecciones y luego sobre el mito de la altura que tenía la ciudad de La Paz. En años posteriores, uno veía noticias relacionadas a Bolivia cuando había sucesivos golpes de Estado que le daban una enorme inestabilidad política y voy a ser sincero, nunca me entró el interés de conocer más sobre este país. Con el correr de los años, tomé conocimiento de la existencia de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, y por mi hermano y algunos amigos que habían estado allí, supe que era una ciudad atractiva y no tenía que hacer absolutamente nada con La Paz o el resto de ciudades bolivianas. Inclusive, me hice bien amigo, primero por el HI5 y luego por el Facebook, de una muy linda amiga de Santa Cruz llamada Viviana Boehme, y muchas veces coincidíamos en el chat y comentábamos sobre la situación política de Bolivia y lo que representaba Santa Cruz y ello generó en mí el deseo de algún día conocer esta atractiva ciudad. El año pasado por motivos de trabajo tuve la oportunidad y suerte de conocer Quito en Ecuador y Bogotá en Colombia y fueron dos maravillosos viajes. Y el último sábado de agosto, recibí una llamada de mi hermano Alex al celular y fue para comentarme que al igual que el año pasado, para el mes de setiembre estaba programado un viaje a la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, y que en esta oportunidad, estaríamos 4 noches en Santa Cruz y saldríamos el lunes 20 de setiembre a las 11:10 am y llegaríamos a Santa Cruz a las 3:50 pm, y estaríamos regresando el viernes 24 a las 4.35 pm para retornar a Lima a las 6:10 pm. Y lo grato era que también iba a tener la oportunidad de conocer a mi linda amiga Vivianita Boehme.

A raíz de lo tan inestable que es el clima en Lima, el domingo, día previo a mi viaje, comencé a sentir un molestoso dolor de garganta. Me entraron los temores porque cuando a mí me agarra el dolor de garganta es señal que voy a caer con gripe. No soy de agriparme así nomás, pero cuando me agripo, me agarra fuerte y me dura varios días. Comencé a tomar pastillas ese día, y el lunes me levanté con el dolor intacto y encima con congestión en la nariz. No podía ser tan mala mi suerte que justo cuando iba a viajar, me pasara esto. Llegué a casa de mi hermano Alex a las 8:00 am y de allí nos fuimos al Aeropuerto. Y a diferencia del año pasado en que viajamos los dos solos, para esta ocasión, viajaríamos con dos amigas que trabajan en la empresa de mi hermano: Angie Venegas y Cristy Taravay, porque para esta ocasión, se venían días de arduo trabajo. Aunque lo único que me apenó mucho fue saber la semana anterior a mi viaje, que no llegaría a encontrarme con mi amiga Viviana porque me contó que como tenía a su padre delicado de salud, iba a viajar a la ciudad de Trinidad e iba a estar allí desde el sábado 18 hasta el sábado 25 y justo yo iba a estar en Santa Cruz entre el 20 y el 24 y nos íbamos a cruzar. Una pena porque por segunda vez el destino no quería que conociera a esta maravillosa amiga, quien el año pasado estuvo en Máncora y luego por Lima, y no pudimos comunicarnos y no pude verla aquí en Lima. Ya a la tercera será la vencida. Volviendo al viaje, salimos a la hora indicada y el viaje fue con parada en La Paz. Aunque no bajamos del avión, pero en esos casi 20 minutos que duró la parada, sentí el efecto de la altura e incluso le pregunté a Cristy, quien viajaba a mi costado derecho, si había sentido lo mismo, y me confirmó que también y que no era cosa mía únicamente.


Llegamos bien a Santa Cruz –aunque yo algo congestionado- y de frente nos fuimos para el Hotel Viru Viru, donde estaríamos alojados. En un cuarto mi hermano y yo en el 2º piso y en el 1º piso Angie y Cristy. Pero ni bien llegando, comenzó a decepcionarme este hotel. Bajamos del taxi con las maletas y pedimos que viniera el Botones a ayudarnos y nos dijeron que no se encontraba el Botones –la verdad es que no había Botones en ese hotel- y tuvimos que subir nosotros mismos nuestras maletas. Allí quedamos en una hora determinada irnos los cuatro a cenar y coordinar lo que haríamos en los siguientes 3 días. Y el motivo del viaje era por dos temas: Una Rueda de Negocios en CAINCO y la Feria Expocruz. Mi hermano Alex y Angie estaban acreditados en la Rueda de Negocios que comenzaba el martes y duraba hasta el jueves y duraba casi todo el día y Cristy y yo nos encargaríamos de recopilar durante 3 días toda información de las empresas participantes en esta prestigiosa feria, para la revista “Empresas & Eventos” que tenemos en Lima y con la idea de cubrir lo más destacado de esta feria. Y antes de irnos a cenar, lo primero que hice fue llamar a mi esposa para decirle que había llegado bien y también escuchar su voz. Y luego llamé a mi amiga Viviana a su celular y por primera vez pudimos conversar por teléfono. Fue una conversación muy, pero muy linda, aunque mi voz sonaba bien congestionada, pero conversamos un muy buen rato y me alegró mucho pasar del plano virtual al plano real en nuestra linda amistad. Fuimos primero a la feria Expocruz a buscar a nuestro contacto, la señorita Yuvinka y aprovechamos para recorrer un poco la feria. Luego de regreso fuimos a cenar por la Plaza de Armas y comí rico también, pero no podía tomar nada helado. Y lo peor era que el calor se sentía fuerte y cuando llegamos la temperatura estaba en 36º. Al regresar al Hotel, sucedió otra “perla” del hotel. Estando en mi cuarto me recosté en mi cama y en eso, la cama se vino abajo y viendo resultaba que las tablas estaban mal colocadas. De inmediato bajé a la recepción para que arreglaran eso y felizmente lo hicieron. Aunque cuando me acosté, sentí que mi cama estaba entre el aire acondicionado y la ventana, que por el calor fuerte, estaba abierta. Demás está decir cómo me levanté al día siguiente.

En la mañana del martes 21, me levanté peor que el día anterior y esta vez, ya con congestión en los bronquios y tosiendo y botando flema. Ni hablar, no iba pasarme los siguientes días así y de inmediato me fui a una farmacia que estaba a una cuadra del hotel y de frente pedí algo que me cortara eso, costase lo que costase. Me dieron un jarabe, unos antibióticos y unas pastillas y a Dios gracias, el antibiótico y el jarabe me detuvieron el avance de la congestión y en las siguientes horas, comencé a sentirme un poco mejor, no recuperado totalmente, pero algo mejor. Y luego de tomar desayuno, quedé con Christy en ir ambos a la Feria a recoger nuestra acreditación para poder entrar en la noche a la feria durante los siguientes tres días. La feria abría a las 6 pm y ya teníamos trazados los pabellones que visitaríamos cada uno de los tres días. Y luego de recoger las acreditaciones, recorrimos la feria para ubicarnos mejor en las instalaciones de la feria y saber dónde estaban los pabellones que visitaríamos ese martes en la noche. Allí nos enteramos que ese día martes 21 era el Día del Estudiante y los estudiantes pagaban la mitad de precio de la entrada y esa noche se presentaba en la Feria el dúo Chino & Nacho y ya había gente desde temprano comprando sus entradas.
Almorzamos con mi hermano Alex y Angie cuando salieron de la Rueda y con Cristy quedamos en salir del Hotel a las 5:45 pm para llegar a la Feria a las 6 pm en punto. Y cuando llegamos a la Feria me sucedió algo que me erizó el cuerpo. Bajando del taxi, sentí un sonido en la parte de atrás del pantalón y palpando con la mano me di cuenta que el pantalón se me había abierto en la parte de atrás. En ese instante le pregunté a Cristy que con toda confianza me dijera si se notaba y felizmente me dijo que no, pero era mejor que bajara un poco la cintura del pantalón para que se viera más holgada esa parte. Cuando en un momento entré al baño, me di cuenta que era una abertura grande y tuve que caminar con cuidado nomás. Ya no podía regresar al hotel a cambiarme y solo quedaba seguir para adelante nomás. Al llegar, la feria estaba repleta de gente y tuvimos problemas ya que no nos querían dejar entrar pese a las acreditaciones de Prensa que teníamos y en la puerta no querían comunicarnos con la Srta. Yuvinka. En una de esas, ví que un tipo con una credencial similar a las nuestras estaba a punto de entrar, y de inmediato nos metimos por debajo de la baranda -con el riesgo de que el pantalón se me terminara de romper- y nos pusimos detrás del tipo y pudimos entrar. Pero ni mi hermano Alex ni Angie habían recogido sus credenciales y los llamamos y les dijimos que ni se tomasen la molestia de venir –habíamos quedado en encontrarnos los 4 en la Feria- porque no iban a poder entrar debido a la cantidad de gente que había adentro. Y comenzamos a recorrer los pabellones que habíamos fijado, pero varios estaban aún cerrados porque como era Día del Estudiante, muchos no abrían por temor a que ante tanta gente pudiera haber algún tipo de robo. Pero aprovechamos muy bien el tiempo y pudimos recorrer varios pabellones y estuvimos así hasta las 10 pm, en que ante lo pesado que era caminar por allí debido a que te chocabas con la gente allí, llamamos a Alex parta decirle que regresábamos al Hotel para de allí irnos a cenar. Y llegando al Hotel lo primero que le pedí a mi hermano fue cambiar de cama, ya que la que él ocupaba no le llegaba el aire acondicionado. Y felizmente, esa noche ya dormí mucho mejor.






































Para el miércoles, como la feria era a partir de las 6 pm, en la mañana aproveché para enviar mis correos, hacer llamadas y caminar por las calles aledañas al Hotel. Con Cristy quedamos en almorzar juntos y de allí tomar fotos en la Plaza de Armas y ya luego, a las 6 pm irnos a la Feria. Fuimos a almorzar al mismo lugar donde cenamos el lunes y el menú estuvo más que delicioso: comí un medallón de lomo al vino con puré, una ensalada y un postre, que era un torta de coco y aproveché para tomarme una copa de vino. No podía tomarme una Paceña helada aún porque no quería recaer de la congestión que tenía. Y después de ello, fuimos a la Plaza de Armas y tomé hartas fotos, a la Catedral, a la Casa de Gobierno, a un monumento que estaba en la plaza. Y de verdad que me gustó mucho la Plaza de Armas de Santa Cruz, tranquila, y bien amplia. E incluso al pasar por la Catedral vimos que se podía entrar y subir por unas escaleras hasta lo más alto y nos animamos a subir y pese a lo agotadora de la subidita, fue una muy simpática experiencia ver la Plaza desde arriba. A estas alturas, ya con Cristy habíamos logrado una enorme empatía y nos organizamos bastante bien y ya éramos partners. Una muy linda amiga y estupenda persona, a quien este viaje me permitió conocer mucho más en detalle.


















Para las 6 pm partimos a la Feria y a diferencia del día anterior, esta vez entramos sin problema alguno y comenzamos a seguir visitando pabellones e identificándonos de la revista y pidiendo información a las empresas que considerábamos de interés. Y Cristy supo por Yuvinka que esa noche había un Cocktail en el Pabellón Argentino y al toque llamamos a mi hermano y a Angie para que fueran para allá y encontrarnos allí. Pero no sabíamos si podríamos entrar y una vez más, la aventura se hizo presente. Nos indicaron dónde era la entrada al Cocktail y tocamos la puerta y en eso un empleado abre la puerta y nos dice que era allí al fondo y entramos, y atrás nuestro venía un grupo de gente que también iba al cocktail y nuevamente a seguirlos y entramos, pero por la parte de atrás y en eso, ya estábamos adentro. Fue muy simpático y aprovechamos también para captar bastante información de empresas argentinas. Al poco rato llegaron Alex y Angie y allí nos vimos con Yuvinka, una muy encantadora dama que nos ayudó muchísimo en nuestra estancia en la feria. Y esa noche nos llevó a diversos cocktails: a YPF, Toyota, Esika Bolivia y algunos más. Y así se pasó la noche y nos sirvió de mucho.

Para el jueves 23, gracias a Yuvinka, fuimos invitados a un almuerzo que organizaban a favor de los expositores y fue una muy simpática ocasión, confraternizando con amigos de otros países. Y ese día, el clima estaba hiper caluroso con 37º de temperatura y sudaba como un chancho y mi camisa lo reflejaba todo. Y allí recién me animé a tomarme varias cervezas Paceña porque ya no aguantaba más el calor. Para la tarde era igual, descansar un poco después de almuerzo y a las 6 pm nos íbamos a la feria. Pero en la tarde aproveché para irme de compras por la Plaza de Armas y comprar algunos recuerditos para mi casa y para la gente de mi oficina. Ya para la noche, cambiamos el orden, y mi hermano y yo nos fuimos a la Feria y luego Angie y Cristy fueron por su lado. Y recorrimos algunos pabellones y se sentía y se respiraba el ambiente del Bicentenario que se celebraba a la medianoche del 24 de setiembre. Y al final, aprovechamos para tomar unos tragos y ver el ambiente festivo en la feria.

El viernes 24, fecha del Bicentenario de Santa Cruz, era feriado en toda la ciudad, y en la mañana aproveché para hacer maletas y a las 2 pm salimos hacia el aeropuerto, para terminar partiendo a las 4:35 pm. Pero antes fuimos invitados a un almuerzo organizado por una chica de ADEX y compartimos un momento grato. Me hubiera gustado quedarme hasta el día siguiente para vivir esa celebración del Bicentenario de Santa Cruz, pero ya la fecha de retorno ya estaba fijada. Además, era la primera vez que estoy en una ciudad que celebra su Bicentenario y teniendo en cuenta que el Bicentenario del Perú es en el 2021, dentro de 11 años, y al cual llegaré con 11 años más, o sea, con 58, espero que que los achaques no me impidan celebrar. Y al llegar a Lima a las 6:10 pm de inmediato sentí el cambio de temperatura, porque corría un aire bastante fuerte y penetrante y menos mal que llevé un saco para abrigarme.


Fueron cinco días lindos que pasé en Santa Cruz, con regular chamba que hacer y también con hechos que ahora me parecen anecdóticos, pero en su momento me generó preocupación como la bendita congestión que a Dios gracias pude controlar y mejorar, si no, me mandaban de vuelta en el primer avión a Lima: o la verguenza de saber que estaba con el pantalón roto por la parte de atrás. Pero realmente pude conocer esta linda ciudad y ver la calidez de su gente, muy respetuosa en las calles y como me habían ya comentado, con las damas más guapas de Bolivia. Y por supuesto, impresionado con la organización de la feria Expocruz, que me hizo recordar a lo que en su momento fue la Feria Internacional del Pacífico en nuestro país. Algún día regresaré a esta linda ciudad.














sábado, 7 de noviembre de 2009

MI VIAJE A BOGOTA







COLOMBIA. Sinónimo de tierra linda, cálida y de gente amable y respetuosa. Desde que llegamos a la casa de Lince en 1971, nuestros vecinos, la familia Polo Santa Cruz eran colombianos y mi hermano Alex era muy amigo de sus hijos Alejandro y Gonzalo, desde que eran niños. Por otro lado, cuando era niño y adolescente, recuerdo que cuando en 1975 en la Copa América a Perú le tocó jugar la final ante Colombia, algo que me llamó la atención fue ver que en el partido de ida jugado en Bogotá -que ganó Colombia 1-0-, cuando se entonó el himno de Perú, toda la gente del estadio sacó sus pañuelos blancos en señal de respeto hacia el himno del rival, algo tan inusual ahora. Y si voy más atrás, en 1973 en una final sudamericana de voley entre Perú y Brasil, que se jugó en Colombia -no recuerdo la ciudad-, y la cual Perú venció 3-0, me gustó ver que todo el coliseo hinchaba por Perú y al final, el narrador colombiano se dio un abrazo ante cámaras con Humberto Martínez Morosini -narrador peruano en ese momento- y compartió el triunfo peruano como suyo. En la década del 70, algo que recuerdo que se hablaba y comentaba era la frase "Colombia 86", como sede para el Mundial de ese año. Lamentablemente, en los siguientes años, este hermoso país entró en una situación bien complicada por el azote de la guerrilla y el problema con los narcos, y al final, ese Mundial n o se jugó en Colombia, sino en USA. A nivel futbolístico, a partir del 87, fui un admirador del futbol colombiano y del genio del "Pibe" Valderrama, y hay dos momentos que siempre recordaré: 1) Cuando en el Mundial de Italia 90 y jugaban Alemania y Colombia, y faltando 5 minutos, Alemania abrió el marcador. En ese momento era injusto que Colombia se fuese con el marcador en contra y en los descuentos, el "Pibe" Valderrama le dio un magistral pase a Rincón y mete un golazo entre las piernas del arquero teutón y me hizo vibrar al máximo y ha sido el gol que más he gritado de una selección que no sea peruana; y 2) Con el 5-0 que le propinaron a Argentina en el mismo Monumental de River en setiembre del 93, con jugadores de la talla de Asprilla, Rincón y Valencia.


Luego de mi viaje a Santiago de Chile el año pasado, uno de los países que entró en mis deseos de querer conocer fue Colombia, pero cuando el momento lo permitiese. Y a veces, sin esperar las cosas, se te presentan de la manera menos planificada. Cuando en la segunda semana de setiembre viajé a Quito con mi hermano Alex por motivos de trabajo -viaje que fue objeto de un post-, en el interín del viaje, mi hermano me comentó que en dos semanas nos esperaba un viaje por 3 días a Bogotá por el mismo motivo. En lo personal, fue maravilloso saber de ello, porque sin esperarlo estaría a punto de conocer una ciudad que siempre quise visitar y de paso, conocer a algunas de mis amistades virtuales del Facebook. Viajaríamos el jueves 24 de setiembre y estaríamos 4 días y estaríamos regresando a Lima el domingo 27. Era mi tercer viaje y volvería a viajar junto con mi hermano Alex y esta vez a la cálida ciudad de BOGOTA.





El jueves 24 de setiembre, llegué a casa de mi hermano a las 2:00 am para de allí irnos al aeropuerto, y pasar por todas instancias en el aeropuerto "Jorge Chávez". El avión de "Avianca" partió a las 5:50 am, y el vuelo fue tranquilo y la atención muy buena. Y arribamos a Bogotá a las 9 am. En lo personal, fue un sentimiento especial el pisar tierra bogotana. Y de frente llegamos al hotel donde nos alojaríamos: el Hotel "Casa Real", un muy hermoso y moderno hotel, con una excelente atención de primera y que estaba ubicado en la calle 93. Estábamos en el 2º piso. De inmediato, comenzamos a coordinar el tema del envio de una amplia cantidad de sobres dirigidos a empresas de Bog, y contactarnos con el courier. Mi hermano tenía agendada una serie de reuniones tanto el jueves como el viernes y yo me haría cargo de la gestión ante el courier. Luego del viaje a Quito, siendo Bogotá también ciudad de altura, esta vez tomé mis precauciones y pude manejar la altura sin problema, pero siempre con prudencia. En pocas ocasiones sentí el efecto, sobretodo al subir escaleras o caminando por las calles un poco más rápido de la cuenta. Una de las cosas que también me llamó la atención fue el movimiento nocturno en Bogotá y la cantidad de lugares para ir a tomar un trago o comer algo, y por supuesto, siempre muy bien atendido por guapas chicas bogotanas. Un sitio conocido es la Zona Rosa y se vive un ambiente con bastante movimiento.


Tanto el jueves como el viernes, estuve coordinando con el courier el tema de los envios y las facturas y fui super bien atendido por la muy gentil señora Johanna Ramírez, con quien me la pasé conversando casi toda la mañana del viernes mientras esperaba que me entregaran todas las facturas, y así pude conocer un poquito más de Bogotá y su gente. Luego al regresar al Hotel, con mi hermano Alex nos fuimos al centro comercial "ANDINO", en donde aproveché para hacer mis compras y me encantó recorrer y mirar las tiendas. Un lugar muy amplio y variado y almorzamos allí. Y lo bueno que ese día 25 de setiembre, cumpleaños de mi padre, justo ambos nos encontrábamos fuera de Perú y compartiendo un momento grato y recordando a nuestro querido viejo. Luego regresamos al Hotel y lo que me generó mucha expectativa fue el poder conocer a algunas de mis amistades virtuales. En particular a dos amigas del Facebook, Andrea Ruiz, a quien conocí en el Facebook por tener en común la afición por QUEEN y sobretodo, Dorisita, a quien conocía desde hace mas de 4 años, primero por el HI5 y luego por el Facebook y con quien incluso había chateado con micro en más de una ocasión, y con quien me unía una gran afición por CSI LAS VEGAS y sobretodo por CSI NY. Pero adicionalmente, también tuve la oportunidad de conversar con dos amigas bogotanas por teléfono: María Andrea Gómez -quien desafortunadamente ese jueves 24 viajaba a Cartagena por 2 semanas- y Luisa Fernanda Díaz, con quienes compartí un grato momento conversando por teléfono.



Desde que supe que iría a Bogotá, me puse en contacto con Andrea y Doris, y quedamos en que nos veríamos la noche del viernes 25 y ellas se encargarían de todo. Tras haber hablado con ellas el jueves 24 por teléfono, quedamos en que me llevarían al Centro Histórico para que lo conociera y Andrea me recogería en el hotel en un taxi y luego iríamos al centro a encontrarnos con Doris. Y cuando nos encontramos fue un momento muy lindo y grato y ya en el Centro, primero paramos en la Plaza Bolívar y nos tomamos un buen número de fotos y luego me llevaron a recorrer diversos lugares, como la Casa Nariño, donde vive el Presidente Uribe y pude tomar fotos por fuera. Luego de un muy grato recorrido, nos fuimos a un simpático lugar, que tenía la forma de tren o algo por el estilo, y entramos a tomar un traguito en base a aguardiente y panela. Algo fuertecito, pero rico y seguimos conversando, por supuesto, de QUEEN y de CSI. De allí, nos pasamos a otro lugar para tomar una cerveza y estuvimos poco tiempo, y ya de allí, pasadas las 11 pm, ya regresé al Hotel. Pero sinceramente, Andrea y Dorisita me hicieron sentir como en casa, al punto que ni siquiera me permitieron sacar la billetera. Cuando intentaba hacerlo, lo inmediato que me decían era: "No, guarda eso, tu eres nuestro invitado", y no me quedaba otra que guardarla sin chistar. Fue realmente un momento lindo y maravilloso haber podido conocer a dos de mis mejores amigas de este hermoso país, e incluso Dorisita me obsequió un recuerdo típico de Colombia y yo le traje como regalo las pasadas temporadas completas de CSI NY y CSI LAS VEGAS -5º y 9º respectivamente-, ya que como tenía canal AXN no había podido verlas. Gracias chicas por todo, siempre recordaré ese lindo momento!




Al día siguiente, con mi hermano Alex teníamos una invitación a almorzar a la casa de un amigo de mi hermano, Alvaro y junto con su linda esposa Claudia y su hermosa hijita Valentina, pasamos un momento super simpático y el almuerzo estuvo más que delicioso. Como tenían ellos un cumpleaños de una amiga de su hijita, aprovechamos para acompañarlos a dejar a Claudia con su hijita en la fiesta y con Alvaro y mi hermano nos fuimos al conocido lugar "ANDRES CARNE DE RES", y me quedé impresionado con dicho lugar. Un ambiente espectacular y lamentablemente habíamos almorzado no hacía mucho y no teníamos espacio en el estómago para más comida, y solo nos dedicamos a tomar unas cervezas. Pero el olor de la carne era más que seductor y la atención de primera. Y estuvimos allí hasta que Claudia le avisó a Alvaro para que la recogiera y luego de regreso al Hotel, donde me esperaba un grato reencuentro.

























En noviembre del año pasado me había reencontrado en Santiago de Chile, luego de casi 30 años con mi amigo y hermano sanandresino, Daniel Llaque, y por esas casualidades de la vida en agosto con su linda esposa Adriana, se fueron a vivir a Bogotá -Adrianita es colombiana- y justo me salió este viaje y me puse en contacto con él para vernos. Nuevamente los hice esperar como en Santiago y nos volvimos a ver y pasamos un grato momento en el lobby del Hotel, pese al poco tiempo que pudimos vernos, pero compartimos un momento muy grato y evocando las vivencias del colegio y lo que habíamos pasado el mes de junio por los 30 años de la promoción.




Ya el domingo partimos de Bogotá a las 1:40 pm con la satisfacción de haber pasado 4 días maravilloso. El vuelo de regreso fue bien pesado por motivos del clima y en más de una ocasión hubieron turbulencias que generaron más de una mirada de preocupación. Felizmente, el tiempo pasó rápido y a eso de las 5:00 pm ya estábamos de vuelta por Lima.


Finalmente, algo que realmente me encantó fue el maravilloso trato de la gente. El colombiano es super amable y gentil y las mujeres son realmente bellas y amables, y eso lo pude constatar en todo lugar a donde iba. Me fui encantado con la calidez y sencillez de su gente y la ciudad tiene su innegable encanto y es muy grande y con muchos lugares atractivos. Nunca sentí tan cierto el conocido slogan de Colombia, "El riesgo es que te quieras quedar". Y es muy cierto, porque es un país encantador en todos los aspectos. En resumen, fue una muy linda experiencia el haber conocido la ciudad de Bogotá y haber disfrutado muchísimo los 4 días que estuve allí. Me quedé con ganas de conocer Montserrate y algunos lugares más. Ya será para cuando regrese.


GRACIAS BOGOTA POR SU CALIDA HOSPITALIDAD Y AMABILIDAD! Volveré pronto algún día. No me cabe la menor duda de ello.



sábado, 3 de octubre de 2009

MI VIAJE A QUITO







ECUADOR. Tierra de mi abuelo, Samuel Guadalupe, a quien mi padre jamás llegó a conocer. De niño escuchaba historias de Ecuador y sus costumbres, y recuerdo que a mi padre le gustaba escuchar en la casa los pasillos, música típica del Ecuador.


La primera vez que pisé tierra ecuatoriana fue en 1976 -a la edad de 13 años-, cuando tras un viaje a Chiclayo con mi familia -mis padres y mi hermano-, nos fuimos hasta Tumbes, para al día siguiente cruzar la frontera y entrar a Ecuador e ir a Huaquillas, con el fin de hacer algunas compras. Recuerdo que me comp ré -o mejor dicho, me compraron- unos 3 cassettes en blanco para grabar mis canciones favoritas del momento. Habremos estado un par de horas y luego regresamos a Tumbes para volver de inmediato a Chiclayo. Eso fue todo lo que conocí en tierras ecuatorianas. En los 80's tuve una serie de sentimientos encontrados, ya que por un lado era la tierra de mis antepasados por el ala paterna de mi padre, y siempre sentí intriga en saber algo más de mi abuelo pero por el hecho de haber fallecido en circunstancias muy misteriosas en 1927, meses antes de nacer mi padre, fue muy poco lo que se supo de él y sobretodo de su familia en el Ecuador. Mi abuela, quien vivió 101 años hasta 1994, muy poca información nos soltó a mi hermano y a mí, y la única hermana de mi padre, mi tía Elba, quien vive en USA desde hace más de 50 años, las pocas veces que mi hermano Alex y yo le preguntamos por la familia del abuelo, nos respondía que no sabía nada porque también en 1927 ella era una bebé que no llegaba a los 2 años. Y por otro lado, voy a ser sincero, con los problemas limítrofes que hubieron entre dos países hermanos, que hasta se llegó a recurrir a la fuerza y a la guerra, llegué a sentir indiferencia, desinterés y hasta cierta antipatía por todo lo que estuviera relacionado con el país del norte, porque además, tenía la convicción que allá odiaban a los peruanos. Cosas de uno cuando era más joven y andaba en la base 2.


Con los años, uno va calmando sus ímpetus y la antipatía se convirtió en desinterés. Si algún día tendría la oportunidad de viajar, antes de irme a Ecuador, prefería visitar y conocer otros países como Chile, Argentina, Colombia o Uruguay. Digamos que Ecuador no estaba en mi lista de espera. Cuando el año pasado viajé en noviembre a Santiago de Chile con mi esposa al concierto de QUEEN + Paul Rodgers, me regresé encantado de Chile y su gente, e incluso, en mi deseo prefería regresar a Chile antes que viajar y conocer Ecuador. Pero esta situación se mantendría por poco tiempo. Por mi hermano Alex, quien había viajado varias veces a Ecuador por temas de trabajo, tanto a Quito como Guayaquil, supe que este país tenía sus atractivos y que la gente era tranquila y amable -un estereotipo que también pensaba de la gente chilena hacia el Perú, y que en mi viaje comprobé todo lo contrario. Y un 13 de agosto, recibí un e-mail de mi hermano Alex, en donde entre varias cosas, me comentaba que para el mes de setiembre, por cuestión de trabajo, relacionado al evento de la premiación "EXITO AWARDS 2008", organizada por la empresa donde mi hermano trabaja -relacionada también a la empresa donde trabajo- se tenía proyectado hacer algunos viajes a Bolivia, Colombia y Ecuador, y me pidió que lo acompañara en su viaje a la ciudad de Quito, Ecuador, para apoyarlo en los temas vinculados al trabajo y a los objetivos fijados para el viaje. Fue algo inesperado para mí, pero muy interesante y atractivo, el poder conocer un país hermano, y que además, era la tierra de mi abuelo. Además, el viaje, el alojamiento y la alimentación correrían a cargo de la empresa. Viajaríamos el jueves 10 de setiembre y estaríamos 4 días y estaríamos regresando a Lima el domingo 13. Era mi segundo viaje a lo largo de mis 46 años y volvería a viajar junto con mi hermano Alex, luego de 33 años, justo desde esa vez que viajamos a Chiclayo y donde llegamos a Huaquillas. Esta vez, llegaría a la capital, QUITO.




El jueves 10 de setiembre, llegué a casa de mi hermano a las 7:00 am para de allí irnos al aeropuerto, y pasar por todas instancias en el aeropuerto "Jorge Chávez". El avión de Taca Perú partió a las 9:50 am, y el vuelo fue tranquilo y la atención muy buena. Y arribamos a Quito alrededor del mediodía. En lo personal, fue un sentimiento especial el pisar tierra quiteña. Y de frente llegamos al hotel donde nos alojaríamos: el Hotel "Quito", un muy hermoso hotel, con una atención de primera. Estábamos en el 3º piso y con una bonita vista a la calle. De inmediato, comenzamos a coordinar el tema del envio de una amplia cantidad de sobres dirigidos a empresas de Quito, y contactarnos con el courier. Mi hermano tenía agendada una serie de reuniones tanto el jueves como el viernes y yo me haría cargo de la gestión ante el courier y el viernes en la tarde lo acompañaría a algunas reuniones programadas.


Un tema que fue nuevo para mí fue la altura. Voy a ser sincero, era la primera vez que visitaba una ciudad de altura. Sí, no conozco ni Cusco, ni Arequipa ni Huaraz, ciudades de altura en el Perú. Y pude constatar que la altura no es ningún mito, es algo real que hay manejarlo con prudencia. En más de una ocasión sentí el efecto, sobretodo cuando subía escaleras o cuando pensando que estaba en Lima, caminaba un poco más rápido de la cuenta y sentía por momentos que me faltaba un poco el aire y que me agitaba ligeramente. Otro efecto generado por la altura es la de tener los labios partidos, algo que me sucedió a partir del último día y fue bravo, sobretodo cuando en el desayuno del domingo, tomé jugo de naranja y me hizo saltar de dolor.




Una de las cosas que llamó mi atención fue el movimiento nocturno en Quito y la cantidad de personas en las calles. Me encantó la Plaza Foch a donde fuimos en la noche a comer algo y tomar unos tragos y algo que me sorprendió mucho fue ver que el jueves, las calles estaban abarrotadas de gente joven dispuesta a divertirse y en los alrededores había bastantes restaurantes, pubs y discotecas, y mucha gente alrededor de ellas. E incluso me atrevo a decir que hubo más gente en las calles el jueves que el viernes. Y por lo que me comentó más de un taxista, hasta los domingos la gente salía a divertirse. Uno de los lugares que me gustó bastante fue un pub llamado "Flashback", en donde solo se escuchaba música de la década del 80 y con la suerte que se encontraba al frente del Hotel "Quito". Muy buen ambiente había y el poco tiempo que estuve allí, había un grupo que estaba tocando temas de los 80's y lo hizo muy, pero muy bien. Me impresionó cuando tocaron el tema "Alone" de Heart, y la cantante llegó a los agudos de Ann Wilson.



El sábado 12 fue destinado a pasear y conocer. Contratamos un taxi que nos recogería en el hotel a las 10 am y nos llevaría por diferentes lugares. Primero fuimos a "La Mitad del Mundo" y pudimos ver el volcán y la vista era muy atractiva. Allí aproveché para comprar algunos recuerditos para la casa. De allí nos fuimos al Museo de Sitio Intiñan, Camino del Sol, el cual se encontraba atravesado por la línea equinoccial calculada en 00º, 00', 00". En este lugar, un guía nos llevó por todo el museo, explicándonos un poco sobre esta característica de la latitud, y donde había una prueba de poner un huevo encima de la cabeza de un clavo y si lograbas ponerlo te entregaban un certificado. Mi pulso impidió que lo pudiera hacer, pero mi hermano sí consiguió lograrlo y le dieron su certificado. Asimismo, nos mostraron algunas tradiciones de la gente andina en chozas y auténticas moradas que databan de 1875. Muy interesante el lugar.






















De allí nos fuimos hasta el lugar donde está el monumento que representa la Mitad del Mundo, muy impresionante, y aprovechamos para tomarnos fotos como si estuviéramos agarrando el mundo con las manos. Luego de allí, nos fuimos con el taxi hasta El Panecillo, que es una colina en la mitad de Quito y en lo más alto de la ciudad. Está a 3,000 metros de altitud sobre el nivel del mar y marca la división entre el sur y el centro de la ciudad, desde el cual se aprecia la belleza andina de la zona y la disposición urbana de la ciudad. Fue realmente impresionante la vista de la ciudad de Quito y divisarla desde lo más alto es una sensación muy especial. Después de ello, finalmente nos trasladamos al Centro Histórico de Quito y pude conocer la Plaza Mayor, y estuvimos recorriendo por las calles y plazas del centro, tomando fotos y haciendo algunas compras. Se ve que está bien cuidado.




Ya para el domingo pude tomarme una foto con el Estadio "Atahualpa" de fondo. De adolescente y más joven, siempre tuve conocimiento de este estadio por partidos de Copa Libertadores, Eliminatorias de Mundial y como estaba cerca de un centro comercial donde fuimos a almorzar el domingo, no desaproveché la oportunidad de tomarme una foto como recuerdo de haber pasado por allí.



Ya el domingo partimos de Quito a las 6:30 pm con la satisfacción de haber pasado 4 días estupendos. El vuelo de regreso fue bien pesado por motivos del clima y en más de una ocasión hubieron turbulencias que generaron más de una mirada de preocupación. Felizmente, el tiempo pasó rápido y a las 8:40 pm ya estábamos de vuelta por Lima.


Finalmente, algo que realmente me encantó fue el trato de la gente. El ecuatoriano promedio es muy amable, gentil y tranquilo, no le gusta meterse en problemas, y eso lo pude constatar en todo lugar a donde iba. Una vez más, quedaba de lado un prejuicio o idea tonta de creer que los ecuatorianos son hostiles con los peruanos. Me fui encantado con la calidez de su gente y la ciudad tenía su encanto y sus lugares atractivos. En resumen, fue una maravillosa experiencia el haber conocido la ciudad de Quito y haber disfrutado los 4 días que estuve allí. Y lo mejor de todo fue que este viaje fue el preludio para otro viaje que en dos semanas haríamos a la ciudad de Bogotá, Colombia, el cual será objeto de otro post en el blog.



GRACIAS QUITO POR SU HOSPITALIDAD, AMABILIDAD Y CALIDEZ! Me encantó la ciudad y la pasé super bien durante esos 4 días.









Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

AddThis