Translate

viernes, 25 de septiembre de 2026

25 DE SETIEMBRE: RECORDANDO SIEMPRE A MI QUERIDO VIEJO






Hoy, 25 de Setiembre, mi padre hubiera cumplido 99 años de edad. Y por ello, quise actualizar el post que le dediqué en mi blog hace trece años y publicarlo con fecha de hoy. Además, no quería que esta fecha pasara desapercibida en mi blog sin evocar a mi padre, ALBERTO SAMUEL GUADALUPE WIESE, quien aunque no está físicamente entre nosotros, su recuerdo permanece duradero por siempre entre nosotros.


Mi viejo nació un domingo 25 de setiembre de 1927, en la provincia del Callao. Cuando aún estaba en la barriga de su madre -mi abuela Ida-, su padre Samuel, de nacionalidad ecuatoriana, falleció en circunstancias más que misteriosas –la versión “oficial” fue que se ahogó cuando viajaba de una provincia a otra-, y al nacer, desde el saque ya era huérfano de padre, y su madre tuvo que sacar sola adelante a su familia, lo cual le endureció bastante el carácter. Vivió parte de su niñez en la Calle Constitución, en una especie de quinta al lado de casi toda su familia materna, y años más tarde, se iría a vivir al edificio de la cuadra 14 de Arenales, hasta cuando se casó con mi madre, Sara Gioconda Tello Arrasco, un domingo 2 de abril de 1961. Cuando el que escribe vino al mundo, un domingo 3 de febrero de 1963 –una vez más, un día domingo vuelve a estar presente en una fecha importante en la vida de mi padre-, mi viejo tenía 35 años. Terminó en la universidad sus estudios de Ingeniería Química, pero su gran pasión fue el periodismo, que finalmente lo terminó reclutando en sus filas.

Fue un periodista de la vieja guardia y pasó por numerosos medios de comunicación, tanto en prensa, radio y hasta TV. En prensa, se inició en “La Prensa” en la década del 50, y trajinó por diarios como “Expreso”, “Correo”, "Ultima Hora", “Visión Peruana”, y hasta llegó a ser Director del diario “Actualidad” en 1986, y en un gesto que reflejó con creces su ética profesional, renunció a dicho cargo cuando los dueños de dicho diario, le cambiaron la primera plana de la edición del día siguiente, sin siquiera comunicarle nada y pasando por encima de él, sorprendiéndolo al día siguiente cuando el diario ya estaba en los kioscos. Sin pensarlo dos veces, mi viejo presentó su carta de renuncia, expresando literalmente en su carta su decepción total con ese tipo de actitudes. En radio, estuvo en Radio Libertad con su entrañable amigo Víctor Manuel Avendaño en “La Voz de Libertad”. Y en TV, estuvo en la Jefatura de Redacción del Noticiero del Canal 2, "90 Segundos" -en sus momentos de esplendor-, y también en el noticiero del Canal 7 junto con su gran amigo, y hermano del alma, Lucho Jiménez -el “Tío Lucho” para quien lo conocíamos. Además del periodismo, también fue Relacionista Público y trabajó en diversos lugares, como el Ministerio de Industria y Turismo, el INIE –Instituto Nacional de Investigaciones Energéticas-, el Ministerio de Energía y Minas, y como dirigente gremial participó en congresos internacionales de periodistas y representó al país en certámenes internacionales. Fue también asesor en la administración pública y privada y finalmente en 1989 entró como Asesor y Jefe de la Oficina de Prensa de la Municipalidad de Miraflores, en la gestión del alcalde Alberto Andrade -quien era amigo suyo-, y estuvo allí hasta el final de sus días, en 1993. Y si hubo unanimidad en algo, después de su partida, fue que todos los medios al informar la noticia, señalaron que se había ido "un señor del periodismo".


Mi viejo me llevó por primera vez al Estadio Nacional a un partido de la U cuando yo tenía 6 años, y recuerdo que fue ante el KDT y la U goleó 3-0 ese partido. Mi padre era chalaco de nacimiento, pero crema de corazón desde que era niño cuando veía jugar a su ídolo Lolo Fernández y eso intentó inculcar en su primer hijo, y vaya que lo logró. Como en esa época vivíamos en Jr. Huancayo 177, a media cuadra de la Av. Wilson, estábamos relativamente cerca al estadio, y fuimos con cierta frecuencia y así me hice hincha crema desde mi niñez. Algo que no logró con mi hermano Alex, ya que desde niño se hizo hincha del Sporting Cristal.


En casa mi viejo era una persona seria, estricta y a veces rigurosa, pero eso era parte de una época en que no había las amplias libertades que hay en nuestros días. Debo admitir que durante mi niñez, adolescencia y juventud, fui muchísimo más pegado a mi madre, y mi padre era más una figura de autoridad y respeto, pero tampoco era alguien lejano o distante. Era quien me daba las propinas cada fin de semana o a quien había que pedirle permiso para salir a tal o cual lugar. Tenía su geniecito, pero no era rencoroso ni albergaba en su espíritu resentimientos ni odios. Era de corazón noble, solidario, sensible, afectuoso y sobretodo justo. Me acuerdo que cuando llevaba algo a la casa para comer o beber, SIEMPRE llevaba cinco porciones: para mi padre, mi madre, mi hermano Alex, yo y nuestra empleada, Antonia -leal puneña que me vio nacer y nos acompañó durante mucho tiempo y que en Enero del 2014 nos dejó para siempre. No para nosotros cuatro solamente, siempre incluía cinco pedazos de todo aquello que llevaba a casa. Tanto en su familia como en la familia de mi mamá, fue alguien muy querido y apreciado, porque era bien neutral y no se compraba problemas ajenos. Recuerdo que me decía, que si dos familiares estaban peleados, él no lo estaba con ninguno de los dos y no se hacía problema ni tomaba partido ni por uno ni por otro. Mis primos siempre lo querían como el “Tío Alberto” y los primos de su generación del ala materna –no tuvo parientes del ala paterna acá ya que su familia paterna provenía de Ecuador y nadie vivía acá-, lo llamaban por su apelativo que desde niño le decían, “Cato”. Una vez me dijo que cuando era bien niño, era pequeñito, y su abuela –la famosa “mamita” Georgina Drago- le decía “Pocato”, por “pequeño”, hasta que se quedó en “Cato” y así lo recuerda TODA mi familia paterna.


Por su profesión misma de periodista, fue una persona bien bohemia y le gustaba reunirse con sus colegas, después de las jornadas de trabajo, algo que a veces a mi vieja no le hacía mucha gracia y tampoco a mí cuando era niño y adolescente, pero después con los años llegué a comprenderlo. Debido a su múltiple paso por diversos medios de comunicación, ello generó que tuviese una gran cantidad de amigos y relaciones que a la hora de contactar con un medio, las puertas se le abrían con facilidad. Era una persona bastante sencilla, con él no iban los snobismos ni las pituquerías ridículas. El se sentía identificado con el hombre común de la calle, de clase media que a base de esfuerzo y trabajo, labraba su camino para sacar adelante a su familia. Nadie le regaló nada en la vida. Tenía amplia cultura y como siempre debía estar informado de todo lo que acontecía en el mundo por su profesión, era alguien con quien podías conversar de todo, desde política, hasta de futbol o cine. Pero por encima de todo, fue un profesional honesto, honrado e incorruptible, dueño de una ética intachable. Algo que una vez nos dijo a mi hermano y a mí fue que el día que nos dejara no nos iba a dejar riquezas ni fortunas, pero sí dos cosas puntuales: una profesión y un apellido limpio. Y vaya que lo logró.


En la década del 80, en mis años universitarios, por la edad, mi prioridad eran mis amigos, las fiestas y las salidas nocturnas y mi familia quedaba relegada. Ya cuando mi madre nos dejó en setiembre de 1987, sin duda eso generó un acercamiento con mi padre y una mayor integración. En lo personal, me queda la satisfacción que su último cumpleaños en 1992, que cayó viernes y lo celebramos el sábado con algunos familiares y amigos, nos divertimos bastante en el otrora Restaurant "Bertolotto", y en épocas de toque de queda, nos quedamos con mi prima Chabelita hasta las 5 de la mañana, siendo un día inolvidable que siempre recordaremos.

En 1993 enfermó, originalmente con una esofagitis, y tras hacerse exámenes y análisis, resultó que tenía una posible metástasis, que fue confirmado en abril de 1993 cuando fuimos donde mi tío Hector Vizcardo –QEPD-, quien era Gastroenterólogo en la Clínica San Borja y tras hacerle más exámenes, al final confirmó los temores: metástasis hepática derivada de un cáncer al estómago. A la semana siguiente, por medio de la familia de la entonces enamorada de mi hermano Alex, Blamy, supimos de un médico naturista, Dr. Casanova y fuimos hasta Huachipa a la consulta. Y luego de que el doctor vio los resultados de sus exámenes, dijo que necesitaba quedarse internado y que necesariamente un familiar debía quedarse con él. En ese momento, mi hermano Alex trabajaba y yo estaba sin trabajo fijo, así que elegí quedarme y un 21 de abril nos fuimos a Huachipa y estuve con él hasta el martes 4 de mayo, cuando nos dejó para siempre. En verdad, su fase ya era terminal y no había nada que hacer, pero al menos se fue en paz y esos últimos 14 días de su vida fueron tranquilos y no se fue sufriendo, sino se apagó lentamente. Quizás en una clínica hubiera durado un poco más, pero a un precio quizás más doloroso para él.

Hace 33 años que nos dejó, pero su recuerdo siempre permanece imborrable en nuestras mentes y corazones. Desde que nos dejó, he podido avanzar en mi vida y sortear dificultades y superar momentos bastante duros, tanto sentimentales, económicos como laborales, y a Dios gracias, hoy me siento una persona agradecida con lo que Dios y la vida me ha dado. SE que si viviera, se sentiría feliz por mi y por mi hermano Alex. Y SE que hubiese adorado a mi esposa Silvana, no me cabe la menor duda de ello, y de hecho, debe haberse encontrado con ella en el reino espiritual. Es más, ahora que me ha tocó perder a mi amada esposa Silvana el 4 de Noviembre del 2020, entiendo y SE lo que debe haber sentido mi viejo cuando perdió a mi madre. SE que también hubiera estado feliz de ver que pude cumplir mi sueño de ver a la dupla sobreviviente de QUEEN en Chile, ya que él entendía mi pasión por QUEEN, ya que él sentía eso mismo por Carlos Gardel y sus tangos, y por la música criolla. Y también estoy seguro que le hubiera fascinado este blog personal y sería un asiduo lector y mi principal crítico también. Si algo heredé de mi padre fue mi pasión para escribir que proviene de su vena periodística y sobretodo, sin errores ortográficos, algo que se me inculcó desde niño. Me acuerdo cuando en el 93 estuve en el programa de radio “Cinco Noches” al lado de mi gran amigo Huguito Salazar, mi viejo me grababa cada miércoles los programas, y muchos meses después, cuando él ya se había ido, supe por una de las chicas que trabajaron con él en la Municipalidad de Miraflores, que mi viejo le contaba con orgullo a las personas con las que trabajaba, que su hijo estaba en la radio los miércoles. Y además, como todos los diarios pasaban por su escritorio, TODA noticia vinculada a QUEEN, era recortada por él y separada y me la llevaba a casa sin falta. Y también SE que estaría feliz de mi experiencia en Stereo Lima.com.

Su espíritu alegre, su caracter amiguero, su sencillez, sensibilidad y trato cordial con todos, su dedicado y entregado profesionalismo, y sobretodo, su intachable honradez y honestidad moral fueron su sello distintivo. Por eso es que quise desde este modesto blog, evocar a mi querido viejo y agradecerle por todo lo que me dio en la vida, por los valores que me inculcó y que me sirvieron tanto para ser un hombre de bien en la vida. Y desearle que donde quiera que se encuentre en el Reino de los cielos –estoy seguro que estará en una Zona Super VIP, al lado de mi madre-, pase un mágico cumpleaños y que desde arriba vea que sus hijos lo recuerdan siempre y siguen diariamente su ejemplo de vida, hasta el día en que llegue el anhelado reencuentro en el reino de Dios. Y concluyo este post con este tema que le gustaba tanto: "Only You" de The Platters.

¡FELIZ DIA MI QUERIDO VIEJO!!





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

AddThis