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miércoles, 11 de agosto de 2010

RECORDANDO AL PROFESOR JOSE VIDAL

Como he señalado en algunos posts personales anteriores, soy de la Promoción 1979 del Colegio "San Andrés" y siempre llevo a mi colegio en mi corazón. Mis mejores amistades provienen de mi promoción y siempre cada mes de junio es especial para mí, porque además de ser mi aniversario de matrimonio el día 7, es también el día del Colegio el día 13 y es motivo suficiente para regresar al colegio y encontrarme con amigos de diferentes promociones y profesores que formaron parte la enseñanza que tuve. Es por ello, que hoy quise escribir este post como una especie de semblanza de un profesor que formó parte de nuestras vidas y que falleció el jueves de la semana pasada: el profesor José Vidal Coello, más conocido para todos nosotros como el "Loco" Vidal.

Sin duda, fue parte de nuestras vidas en los 11 años que estuvimos en el San Andrés y al margen de sus "locuras" cuando te agarraba a cachetada o sopapo limpio, fuera del colegio era otra persona, sumamente amable y muy diferente a la careta dura que ponía en el colegio. Y además fue parte importante de la historia de nuestro querido colegio y en esos años, en que estábamos en Secundaria, si no hubiera estado el profesor Vidal, ese colegio hubiera sido la sucursal de Maranguita con tanto malogrado y delincuente en potencia que había. Todos tenemos nuestras anécdotas o vivencias relacionadas al "Loco Vidal", y quiero hacer un poco de recuerdo y compartir con ustedes algo de mi etapa escolar.

Cuando estuve en primaria, habíamos escuchado de él, y que era duro y recto, y en ese momento, era el Subdirector del colegio, ya que el Director era William Mackay -más conocido como "Pajarote" y quien le dio categoría y nivel al colegio. Pero cuando llegamos a 5º de Primaria, siendo nuestra Class Teacher, nuestra querida y recordada Miss Mackenzie, nos dimos con el hecho que el curso de Geografía nos iba a ser enseñado por el señor Vidal. Recuerdo en esos días que los amigos que teníamos en Secundaria -como los hermanos de Takano, Nakahara y Takeda- nos decían, "¿les está enseñando el loco? Ya se jodieron" y se mataban de la risa y nos metieron un poco de miedo. Pero sin embargo, me acuerdo ese primer día de clase de Geografía, entró al salón un profesor recto, pero jovial y una de las cosas que recuerdo que dijo fue "En Media tengo 18 apodos". En esos primeros días y semanas no veíamos el porqué de tanto miedo, aunque no debíamos hablar en clase por advertencia del mismo profesor. No fue sino hasta un día en que luego de entregar los exámenes del bimestre, los que habían salido desaprobados debían llevar al día siguiente una justificación de porqué habían sido jalados y firmada por el papá. Recuerdo claramente que el "chancho" Alberto Buitrón y Yuri Hinojosa no la trajeron. En ese instante, el profesor Vidal justificó su chapa de "Loco" porque se transformó y lo gritó al gordo Alberto preguntándole por qué no había traído la justificación y le metió una cachetada que le aplaudio la cara y el gordo lo miraba fijamente y ni lloró ni se inmutó, pero cuando el turno a Hinojosa, al pobre lo hicieron llorar. Allí vimos por qué le decían loco y nadie se atrevía a murmurar ni a hablar en clase. Aunque este tipo de represalias no llegó a ser algo que se convirtiera en algo constante, porque despuésde eso, todo el salón quedó curado y si alguien salía jalado en uno de los exámenes, al día siguiente no faltaba la justificación.

Pero a pesar de ello, guardé gratos recuerdos de las clases de Geografía en 5º de primaria, y una de las cosas que también quedaron en nuestro recuerdo de ese año 1974 fue el Paseo a la Lomas de Lachay que hicimos un sábado junto al Profesor Vidal. Fue una bonita experiencia para conocer ese lugar, aunque recuerdo que caminamos un montón y hasta ahora recuerdo la frase anecdótica del cachetón Alex Llerena cuando estábamos caminando de regreso al omnibús del colegio que nos traería de vuelta al colegio y estando al final de la fila, muy suelto de huesos dijo "señor Vidal , apurémonos porque se va a podrir mi gelatina" y todos los que estábamos allí nos matamos de la risa, y claro está, que el profe no escuchó sino le aplaudían la cara al cachetón. Pero la pasamos muy bien y hasta paramos en Huaral para descansar y recuerdo que tomamos unas gasesosas y nos tomamos fotos, que Juanjo Mendoza nos mandó por correo hace tiempo. Al final del paseo, cuando llegamos al colegio para de allí irnos a nuestras casas, me acuerdo claramente que por tomar harta gaseosa en Huaral me había quedado sin plata, y le pedí al hijo de Loco si me podía prestar un sol para regresarme y justo el Loco estaba a su lado y le dijo con buen ánimo y de frente, "préstale nomás hijito".

Cuando al año siguiente pasamos a Secundaria, ante la repentina muerte del profesor Salvador Cárdenas -el popular "Huaraca"-, quien era nuestro Class Teacher, el loco pasó a ser nuestro Class Teacher. Vaya manera de comenzar Secundaria, no? En los siguientes años, en 2º y 3º ya todos éramos concientes de lo que debíamos hacer y sobre todo, no hacer para que el "Loco" no te agarrase a cachetadas o te jalase la patilla o la oreja.
Y ya en 4º de Media fue nuevamente nuestro Class Teacher y nos enseñó Psicología, y en 5º nos enseñó Filosofía. En ese año 1978 pasó a ser Director del Colegio, ya que Mackay se fue del colegio a fines de 1977 y el Superintendente era el escocés Alan Fraser, más conocido como "Camote". Pero al comenzar cada clase, el "Loco" daba pie a que le hiciesen preguntas de cualquier tipo, y sus clases eran una fila de preguntas y el loco siempre te contaba los mismos chistes y anécdotas y así se iba la hora de clase. Entre sus historias que contaba siempre, estaba por ejemplo, cuando en la Nocturna le habían preguntado si se había masturbado, o cuando piropeó a alguien que creía que era una chicay que al final era un hombre, o la frasecita, "aqui no hacen lo que quieren, quieren lo que hacen". Esas historias las escuchamos permanentemente en 4º y 5º de media y lo que al comienzo era motivo para arrastrarnos de la risa, con el tiempo ya nos resignábamos y no nos quedaba otra que hacernos los que nos reíamos.

En lo personal, siempre me cayó bien el profesor Vidal y nunca me puso una mano encima, aunque una vez casi temí lo peor. Recuerdo en 4º de media cuando estaba entregando exámenes y venía el mío y me paré antes de tiempo, y el loco con una cara seriaza me pregunta, "¿por qué se para ustid??". Pucha, en ese momento me dije, me jodí. Lo primero que atiné fue bajar la cabeza y pedirle disculpas y jurarle que no se iba a volver a repetir. Yo ya esperaba mi sopapo limpio o mi jalón de orejas y el loco me miró, medio que quiso sonreirse -pero no lo hizo-, y me dijo, "vaya a su sitio y que no se vuelva a repetir". En ese instante me volvió el alma al cuerpo porque me di cuenta que la había sacado recontra barata.
Tengo otros dos buenos recuerdos del Loco Vidal. Una fue cuando en 3º o 4º de Secundaria, una vez me sentí mal porque algo me había caido mal y me fui a la dirección a ver si me daban algo y me puse a descansar y al final del día, luego el loco me jaló en su carro hasta su casa y en el camino estaba también con su hijo, que estaba un año menos que nosotros y se puso a conversar conmigo y hasta bromeó conmigo diciéndome, "eso le pasa por comelón y tragón" y se reía. Era una persona totalmente distinta. Y otro recuerdo que guardo fue en 5º de Media, cuando una vez en el recreo, estaba conversando con Carlitos Valdivia y en un momento, bromeando hice la finta de meterle un cabezaso, y cuando volteé, ví que justo venía el loco. Recuerdo que los dos nos pusimos tensos y yo la asolapaba haciendo la finta que conversaba con Carlos y lo abrazaba y graciosamente, el loco se acerca a donde estaba yo, y sin decir palabra alguna, me toma del brazo y hace la finta de meterme un cabezaso y se ríe. Seguro que a la distancia había visto nuestras caras de nerviosismo y se habría matado de la risa y allí nos demostró que era un buen tipo.

Como bien hemos recordado muchos la semana pasada, el Loco fue el que puso la cuota de disciplina y orden en un colegio de hombres que seamos sinceros, sus salones eran como decía el "Perro" Benavente, "Una bazura". Había cada malandrín que si francamente no hubiese estado allí el loco, el colegio hubiera sido la tierra de nadie, o mismo Chicago chico. Si fue un mal necesario o una presencia obligada, eso queda en la interpretación de cada uno, pero de que contribuyó a nuestra formación, eso es indudable. Y si yo soy lo que soy en estos momentos a mis 47 años de edad, es en primer lugar gracias a la formación de mis padres y luego a mi amado y querido colegio, y dentro de ello a la disciplina que nos inculcaron, mucho de ello proveniente del profesor Vidal, para nos desviarnos del camino y ser hombres de bien en nuestras vidas, y estoy convencido que muchos de nosotros en la Promoción lo somos gracias a nuestra formación sanandresina. Eran otras épocas y hoy sería inconcebible una figura como el loco Vidal en un colegio, ahora con tanto terapeuta y con tanta "consideración" al joven alumno o alumna. Quizás si el colegio hubiera sido mixto, otra hubiera sido su actitud. No lo sabemos, Pero en su momento, fue muy importante para el colegio y para nuestra formación.

Muchos años después, tuve la suerte de verlo en el 2005 cuando la promoción de su hijo cumplía Bodas de Plata, y pude acercarme y saludarlo. Pero ya del loco atemorizante no quedaba nada y era un viejito indefenso de 85 años que caminaba con ayuda de un bastón y con una voz débil, que con ayuda subió al estrado a dirigir unas palabras a la Promoción 80, aunque su lucidez la mantenía intacta, pero acusaba los embates crueles del tiempo. Sacando la cuenta, debe haber fallecido a los 90 años y muchos de ellos, dedicados en cuerpo y alma al colegio y eso se le agradece. Yo, en lo personal, guardo muy gratos recuerdos y me causó mucha pena enterarme de la noticia de su partida. y por eso, de inmediato, se lo comuniqué a mis hermanos sanandresinos de la promoción y hoy, casi una semana después, quise escribir este post como una especie de modesto homenaje a su memoria.

Profesor Vidal, que Dios lo tenga en su gloria. Y cuando nos volvamos a ver allá arriba, sepárenos unas cuantas clasesitas de Geografía o Psicología para estar al día. Que en paz descanse.
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