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viernes, 22 de octubre de 2010

RECORDANDO AL PROFESOR PEDRO PABLO PALACIOS


Hace dos días, tuve conocimiento por un e-mail del fallecimiento de quien fuera nuestro querido y recordado profesor de Educación Física en mi colegio ”SAN ANDRES”, Pedro Pablo Palacios, ocurrida el día sábado 16 de Octubre en la mañana. Me dio muchísima pena enterarme de esta noticia. Desconocemos las causas de su deceso, pero se sabe que en los últimos años no la pasó muy de salud. Y al igual que hice cuando falleció nuestro recordado profesor José Vidal Coello hace dos meses, he querido recordar lo que fue para mí el Profe Palacios.

Cuando entramos al Colegio “San Andrés” en 1969, en Transición nuestro profesor de Educación Física fue el señor Alejandro Huamán, quien 4 años después fuera nuestro Class Teacher en 4º de Primaria. En los años siguientes, de 1º a 3º de Primaria, quien nos enseñó Educación Física fue el recordado señor Ernesto Smith, y en 4º de Primaria fue un tal Sr. Mena, a quien le decían Jason King por su parecido con el personaje de una serie televisiva. Y fue en 5º de Primaria cuando nos tocó la oportunidad de tener al profesor Pedro Pablo Palacios como Profesor de Educación Física. Era alguien nuevo para nosotros, Y allí comenzamos a conocer al profesor y también al ser humano. A diferencia de los anteriores profesores que habíamos tenido en esta materia, el Profe Palacios era un gran motivador. Como recordara nuestro amigo y compañero de promoción, Carlitos Silva –hoy profesor en el Colegio- en un e-mail, era motivador con las iniciativas de aquellas personas que lo rodeaban, que estaban bajo su dirección y responsabilidad, y eran muy recordados sus famosos "circuitos" en ese año de 5º de Primaria. Me acuerdo que nos hacía apuntar el número de ejercicios que hacíamos: abdominales, dorsales, planchas, ranas y, las famosas vueltas en el Campo Sinclair y de esta forma, cada uno de nosotros podía ver su “progreso” o “evolución”, a medida que iba transcurriendo el año. Realmente no se limitaba a ordenarnos a hacer los ejercicios indicados y punto. Nos animaba y motivaba a mejorar y a seguir avanzando cada vez más, sabiendo que podíamos dar más y por ello, quería sacar lo mejor de nosotros. Y eso funcionó en nosotros, porque sabiendo que alguien confiaba en nosotros, dábamos nuestro máximo esfuerzo para no defraudar al profe. Creo que en ese 5º de Primaria, las clases de Educación Física tuvieron un cambio cualitativo con la llegada del profesor Palacios, cuya dedicación y abnegación por lo que era su pasión, el deporte, siempre fue su signo distintivo. Y tenía buen ojo para elegir a los que formaban parte de la selección de futbol del colegio, así como también con los atletas, a quienes exigía duro para que a la hora del campeonato de asociados sacaran toda su garra y pusieran bien alto el nombre del colegio y los resultados saltaron a la vista con los logros del recordado Roger Soler. Se sabía que para entrenar un grupo se iba a correr a la playa, descalzos a sacar fuerza en las piernas. Quizás nuestro querido amigo Sergio Gonzales puede dar fe de ello. Además, era un tipo sencillo, transparente, recontra campechano, a veces jodido y exigente en las clases de Educación Física, pero era muy buena persona y estaba entregado al colegio e identificado plenamente con los colores sanandresinos. Y en este tipo de acciones, nos dejó lecciones de vida a seguir.

A lo largo de los 5 años de Secundaria, lo tendríamos en forma alternada con el profesor Gonzales. Y muchos recuerdos en la clase de Educación Física vienen a mi mente. Y muchas veces, uno se mataba de la risa cuando conversaba con el. Y quiero traer a la memoria una experiencia que fue un mate de la risa. En 3º de Secundaria, algunos compañeros de clase tuvieron la idea de organizar una jornada boxística y se la propusieron al Profe y quizás por lo innovadora que era esa idea, el profe atracó, pero se hizo en forma bien silenciosa, porque si el “Loco” Vidal se enteraba nos generaría hartos problemas por promover la violencia en el alumnado. Incluso para darle más sazón a la cosa, se organizó también una "polla boxística" y todos en el salón hicieron sus apuestas. Y las dos peleas esperadas eran las del gordo Buitrón contra el “Cholo” Rojas como pelea de fondo y penúltima pelea fue entre Rolo Salvatierra y el que escribe. Los organizadores del programa lo hicieron con su segunda, porque en ese momento, debo admitir, no me llevaba bien con Rolo y yo no lo soportaba porque nunca paraba de molestar. Y fijaron esta pelea como la de semifondo. Y era mi oportunidad de devolverle con los guantes de box todo lo que me había fregado en el salón. Me acuerdo mucho de ese momento, y cuando llegó el momento, estábamos los dos frente a frente. Y con los guantes cubriendo mi cara, comencé a darle en los brazos a Rolo, para cansarlo. Y así siguió la pelea, hasta que en un momento de descuido bajé la guardia y Rolo me metió un derechazo que me mandó a la lona. De inmediato me paré y seguí, ya herido por el orgullo, y con la guardia baja me fui con todo para meter golpes y nuevamente Rolo aprovechó y me metió un guantazo que me puso de rodillas. Allí el profe paró la pelea y Rolo ganó la pelea por KO, y además fue el único KO de la jornada. Y lo gracioso, fue a partir de allí, me hice bien pata de Rolo. Y ese día entendí y sentí en carne propia lo que sienten los boxeadores cuando reciben un golpe en el ring.

Por otro lado, también recuerdo que en 1º y 2º de Media, iba con su hijo en la movilidad que me llevaba al colegio, con una señora que parecía Brujilda. Y me acuerdo que también estuvo presente en nuestra cena de Promoción en el "Cesar's", porque nuestros hermanos de la B, lo habían invitado a él y al “Memo” Espinoza. Después que terminé el colegio, muy poco supe de él, y varios años después, me enteré que le había dado un derrame que lo había dejado recontra mal. Y recuerdo mucho que una tarde de 1996, cuando estaba caminando por la Av. Arenales, a una cuadra de la Av. Canevaro y me iba hacia mi casa, pasaba por un Tragamonedas y en eso, de repente, me detengo y lo veo entrar al Casino Tragamonedas con su bastón y con alguien que lo acompañaba. Al toque lo reconocí y de inmediato entré al casino y esperé que se sentara frente a un tragamonedas y me acerqué a saludarlo. Lo ví con la secuela del derrame que había tenido, tenía cierta dificultad para hablar y se le notaba el paso de los años. Del profe de Educación Física tan vital que tuvimos, solo quedaba una sombra, pero cuando me identifiqué -el se acordaba mucho y le tenía mucha estimación a mi hermano Alex a quien siempre le decía “Buenos días, señor periodista”-, se acordó de mí y se emocionó bastante llegando incluso a derramar alguna lágrima al mostrarle que me había acordado de él. Conversamos aproximadamente media hora, y fue una charla muy grata. Esa sería la última vez que lo vería al querido profe Palacios, quien era más conocido en el colegio como el popular “Chorizo”.

Profe Palacios, gracias por sus enseñanzas. Siempre lo recordaremos. Y mándele mis saludos al "Loco" Vidal si lo ve por allí. Y resérvenos un par de clases de Educación Física para cuando vayamos para allá.

¡QUE EN PAZ DESCANSE SR. PEDRO PABLO PALACIOS! ¡QUE DIOS LO TENGA EN SU GLORIA!

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